SAN RAIMUNDO (RAMÓN) DE PEÑAFORT

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San Raimundo de Peñafort fue un sacerdote español de la orden de los dominicos, allá en el siglo 13.  Nació en Villafranca de Penedés, un pequeño pueblo cerca de Barcelona, Cataluña, Corona de Aragón en 1175.  Descendiente de familia noble con vínculos a la casa real de Aragón, educado en Barcelona y recibió títulos de doctorados en derecho civil, al igual que en derecho canónico de la Universidad de Bologna.  

Falleció el día 6 de enero de 1275, a edad de 100 años, en Barcelona, Corona de Aragón y lo enterraron en la Catedral de Santa Eulalia en Barcelona.  

Su vida

1195 - 1210

Enseñó Derecho Canónico.

1210 - 1222

Enseñó Derecho Canónico en la Universidad de Bologna, incluso ocupó el puesto principal de Derecho Canónico en la Universidad.

1218

Fue muy instrumental en la fundación de los frailes mercedarios.  Ayudó a Peter Nolasco a poder obtener el consentimiento del rey Jaime I de Aragón para la fundación de la orden de los mercedarios.

1222

A la edad de 47 años recibió el hábito de la orden de los dominicos en el Convento de los Dominicos en Barcelona.  

1229

Nombrado como teólogo y penitenciario de John of Abbeville, Cardenal y Arzobispo de Sabina.

1230

Papa Gregorio IX lo llamó a que fuera a Roma y lo nombró Capellán y Gran-penitenciario.

1234

Se le conoció su colección de Derecho Canónico como los Decretos de Gregorio IX, y fue considerado como la norma por casi 700 años.  Papa Gregorio IX ordenó que solamente la obra de Raimundo fuese considerada como autoritativa y que fuese lo único que se usara en las escuelas.  Derecho Canónico quedó plenamente codificado para el año 1917.

1236

Estableció la primera escuela de Studia Linguarum en Túnez, donde se le conocía como Studium arabicum.  Su objetivo era de ayudar a los sacerdotes dominicos a poder liberar a los cristianos que habían sido cautivos en terreno islámico. 

1238

Fue elegido como Maestro de la Orden de Predicadores, en el Capítulo General de 1238.  Preparó el primer borrador para una nueva versión de las Constituciones de la Orden, donde incluyó una cláusula nueva para la renuncia del Maestro.

1240

Presentó su renuncia a los dos años de haber sido elegido como Maestro de la Orden de los Predicadores, y continuó trabajando, con nuevos aires, en el ministerio cristiano, especialmente trabajando para la conversión de los moros.

A él se le conoce como el sacerdote que por primera vez recopiló las distintas leyes y decretos de los Papas y Conciliarios de la Iglesia, todo en un solo volumen.  Recopiló los Decretos de Gregorio IX, la colección de derechos canónicos que aún permanecen como parte principal de la Iglesia, hasta el siglo 20.  Por su labor, a san Raimundo de Peñafort se le conoce como el Padre de Derecho Canónico.  Se le rinde honor como santo de la Iglesia Católica y es el patrón de los abogados, especialmente los de derecho canónico.  Él también hacía hincapié en el estudio de las lenguas hebrea y árabe, para que los dominicos españoles pudieran ir a predicar el evangelio a los judíos y a los musulmanes.  Él alentó a santo Tomás de Aquino a que escribiera una explicación de la fe para ayudar a los misioneros en sus obras de trabajo.  

Él prestó énfasis en la necesidad de ser misionero en la vida cotidiana, de hablar de la manera que sea más convincente para la gente a quien uno le está enseñando la importancia de vivir una vida llena de fe y amor.  San Raimundo decía las siguientes palabras para ayudar a perseverar en los momentos difíciles de la vida, a continuación:

“Miren entonces a Jesús, el autor y conservador de la fe.  Completamente libre de pecado sufrió en manos de los que eran como él y se le entregó con los malvados.  Mientras tome de la copa del Señor, Jesús, hay que darle gracias al Señor, el dador de todas las bendiciones.”

Su milagro más famoso

Raimundo de Peñafort sirvió como confesor del rey Jaime I de Aragón, quien era un fiel servidor de la Iglesia pero permitía que sus deseos lujuriosos le dominaran.  Mientras estaba en la isla de Mallorca para comenzar la campaña de ayudar a convertir a los moros que vivían allí, el Rey llevó con él a su amante.  Raimundo le reprochó esto al Rey y le dijo en repetidas ocasiones que despidiera a su concubina, pero el Rey rehusó.  Finalmente, el santo le dijo al Rey que él no podía seguir ahí y comenzó a hacer los arreglos para irse a Barcelona; pero, el Rey le prohibió a Raimundo a que saliera de la isla y amenazó a los capitanes de cualquier buque que se atreviera a llevarlo.  San Raimundo entonces le dijo a su compañero dominico, “¡Muy pronto verás como el Rey de los Cielos derrotará las obras malvadas de este rey joven y me proveerá con un buque!”  Entonces caminaron hacia la costa y Raimundo se quitó su capa (la capa negra larga que los dominicos usaban sobre la túnica blanca y escapulario) y echó una punta sobre el agua mientras que le extendía la otra parte a su compañero.  Formó un pequeño mástil y le dijo al otro dominico que subiera, pero su compañero por falta de la fe que tenía este santo, rehusó hacerlo.  Entonces Raimundo se despidió y con la señal de la cruz se empujó de la orilla y milagrosamente zarpó a la mar sobre su capa.  Le pasaba por el lado a los buques que le habían rechazado llevarlo, cientos de marineros lo vieron y gritaban de asombro mientras lo animaban para seguir adelante.  Raimundo viajó las 160 millas hasta Barcelona en un espacio de seis (6) horas, y a su llegada lo estaban esperando cientos de espectadores llenos de asombro.  Este milagro le llegó al rey Jaime I y entonces renunció a sus maldades y de ahí en adelante llevó una vida sana.  

El Papa Clemente VIII, lo canonizó en Roma, el día 29 de abril de 1601.  Antes se celebraba el día 23 de enero como su día de fiesta, conforme al calendario romano general del año 1671; pero, en 1969 se cambió al 7 de enero, el día después de su fallecimiento.