Reflexiones -  24 de Febrero de 2019

Traten a los demás como quiere que los traten a ustedes, porque si aman solo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman... Sean misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso Lc. 7, 30; 35

Leía hace algún tiempo una frase que nunca olvidaré y es que "el lugar más importante para entrar en un diálogo con Dios es el ser humano", recuerda somos seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios y él se revela a Israel como aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre: "Aunque tu padre y tu madre te abandonen yo nunca te abandonaré." Isa. 49,15. Porque Dios en sí mismo es Amor. Es el Dios que "tanto ama a el mundo que envía a su Hijo, para que el mundo se salve por El”. Jn. 3,16. (Catec. # 206-213) "Se hace hombre y es crucificado hasta morir en la cruz por ti y por mí".

Por eso el mejor lugar para encontrar al Señor es en el otro, en el prójimo. Aunque a veces se nos hace difícil encontrarlo en un mundo que a veces vive encerrado en sí mismo. 

Sin embargo, todos los hijos de Dios sentimos la necesidad de sentirnos amados, valorados, queridos, apreciados, respetados, escuchados, esa es la llamada del Amor de Dios. Necesitamos a los demás , pero también queremos ser autosuficientes , por eso,   a veces mantenemos relaciones superficiales que no nos comprometen , y marcamos distancias , pero recuerda  que el ser humano que se deja tocar por el amor de Dios se atreve a salir de sí mismo y se  preocupa por el otro, siendo capaz de  sufrir por alguien que no es el, "aunque te golpee la mejilla, y aunque te quite el manto...." 

Estamos llamados a ser parte del plan de Dios, como nos dice la Primera Lectura, a los Corintios: " cuando nos convertimos en el hombre y la mujer celestial, dejándonos vivificar por el Espíritu Santo"

Pidamos al Señor en la Eucaristía que descubramos su imagen, amor santo, perfecto y misericordioso y lo hagamos presente en nuestra relación con los hombres y mujeres, aun con aquellos que nos rechazan. Amén .