Reflexiones -  2 de Septiembre de 2018

Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que si lo mancha es lo que sale de dentro... las intenciones malas, robos, adulterios, codicia, difamación, orgullo desenfreno y envidia. Todas estas maldades manchan al hombre y la mujer. Mc. 7, 22-23.

Estaba leyendo un libro en que el autor narraba ejemplos sobre la incoherencia entre lo que se piensa y se vive. Me llamó la atención como a veces nosotros reflejamos esa incoherencia en nuestra relación de amistad, social, política, y religiosa. Al final el autor del libro hace un llamado a ser coherentes entre lo que piensas y tu vivencia de fe en tu relación con el prójimo.

En las lecturas de este domingo, el apóstol Santiago también nos exhorta a la coherencia cristiana utilizando como símbolo a dos personas desamparadas de su época, la viuda y el huérfano abandonado Hoy el campo se puede ampliar en obras de justicia, como dice el Papa Francisco: “...con el anciano solo y descartado".

Hace días leía la historia de un anciano que escribía por facebook mensajes de compasión y esperanza. Decenas de personas le enviaban mensajes diciéndole: ¡Profundas palabras, me impactó su inspirador mensaje!, ¡like! Pasaron los días y el señor no se comunicaba y una señora que vivía cerca de su casa, pasó para saber por qué no escribía, y se encontró que el señor había muerto solo, hacía varios días... La reflexión que te viene a la mente es la frase de Santiago: "Pongan en práctica la palabra de Dios sembrada en ustedes y no se limiten a escucharla".

Stgo.1, 22. La fe cristiana es amor coherente que se traduce en obras de justicia y misericordia, de lo contrario caemos en la incoherencia de vivir una fe superficial y de apariencias, pero sin compromiso, como decía el Señor: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi” Mt. 15, 8-9. Recuerda: "que allí donde está tu tesoro allí estará tu corazón". Mt. 6,21

Pidamos al Señor en la Eucaristía que nos haga coherentes con el mandamiento
del amor: "Amando a Dios con todo el corazón, el alma y la mente y al prójimo como a ti mismo".

Deseo recordarles que este sábado 8 es la fiesta de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre Patrona de Cuba. ¡Virgen de la Caridad ruega por nosotros!