Reflexiones -  12 de Agosto de 2018

Yo soy el pan que ha bajado del cielo. Jn. 6,41

En el contexto de Jesús Eucaristía, Jesús nos dice: "que él es el pan que da la vida". Si reflexionamos en la primera lectura encontramos al profeta Elías que después de predicar contra la idolatría de su pueblo y de los que tenían poder, fue perseguido y desafortunadamente como sucede casi siempre en esos casos todos lo abandonaron, sufriendo una profunda crisis existencial, quizás llegando a preguntarse ¿dónde está el Señor en todo esto?, sin embargo, en medio de la crisis se le aparece un ángel que le invita a alimentarse de pan. Recuperando sus fuerzas espirituales sube al Horeb a la montaña del Dios vivo y verdadero.

En la lectura anterior y en el evangelio encontramos dos actitudes, la de Elías que murmura contra Dios porque se siente solo, perseguido, abandonado, un gesto muy humano de reclamarle a su buen Padre Dios. Quien en un momento de cansancio, desesperación y dolor no ha exclamado: ¿dónde está Dios en todo esto? También te invito a reflexionar en los sentimientos de los coterráneos de Jesús, muchos de ellos creían conocerlo como el hijo del carpintero, por eso les era difícil entender su relación filial con su Padre Dios. Que conclusiones podemos sacar de estas actitudes, pues que la fe es un regalo de Dios. Así fue en la vida de Jesús, unos le veían resucitar a un muerto y decían: "este es el Hijo de Dios vivo y verdadero" y otros buscaban la forma de eliminarlo o les era indiferente.

En nuestra cultura hay muchos que dicen creer en el Señor, pero sin compromiso, son actitudes humanas que como dice el Papa Francisco: "Son humanas, pero no cristianas". La libertad humana es un misterio donde el ser humano constantemente tiene que responder a la gracia de Dios optando con fe por Jesús el Pan de VIDA para enfrentar las asechanzas del mal, o rechazando el estilo de vida cristiana, con todas las consecuencias de indiferencia, injusticia y dolor, que vemos todos los días a nuestro 0alrededor.

Recuerda hermano, Jesús el Pan de Vida es el único que nos trae el perdón del pecado de la indiferencia convirtiéndonos en solidarios ante el dolor y el sufrimiento de muchos hermanos.

No deseo finalizar sin recordarte que el mejor ejemplo de decirle SI al Señor lo encontramos en María, la madre de la fe. Este miércoles 15 celebraremos la Asunción de María elevada al cielo, ella es ejemplo de solidaridad. Les invito a rezar el rosario por todas las familias que sufren en nuestra comunidad y por la nueva evangelización.