Reflexiones - 15 de Julio de 2018

En aquel tiempo llamó Jesús a los doce y los fue enviando de dos en dos dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Mc. 6, 7.

Hoy el evangelio nos presenta uno de los momentos más importantes en la vida de la Comunidad de los apóstoles; el envío de Jesús a los que llamó.
Durante tres años fueron formados por Jesús, lo vieron hacer milagros, expulsar el mal, y sobre todo "predicar la buena noticia del Reino de Dios, nuestra salvación".

Ahora los apóstoles pueden decir igual que Pablo: "Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo -para que fuésemos consagrados e irreprochables ante el por el amor". Efes. 1, 4.

Que bien lo dice Pablo: "el Padre nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo". ¿Para qué? Pues mira, Jesús eligió a los apóstoles, y a todos los Bautizados, para predicar el Reino de Dios el absoluto de Dios, la buena noticia del Reino.

El Papa Francisco también nos dice: “.la Iglesia es una Comunidad en salida, evangelizada y evangelizadora, que vive su vocación, nuestra identidad evangelizadora, ...proclamando con autoridad la palabra de Dios, reuniendo al pueblo de Dios que estaba disperso y alimentándolo con signos de la acción de Cristo que son los sacramentos, llevándolos por el camino del arrepentimiento a la salvación. Esta vocación, este llamado de Jesus el Cristo es también para trabajar junto a nuestros pastores en la predicación del misterio del mal, y buscar activamente el bien, a través de la oración, y la adoración. Nuestro llamado a la evangelización consiste como bautizados en llevar el mensaje de Cristo, a la familia, a nuestro trabajo, a la sociedad..., lo cual no se podria efectuar sin el respiro de la vida sacramental, en concreto la EUCARISTIA, alimento y fortaleza de nuestra alma".