Reflexiones - 17 de Junio de 2018

¿Con que compararemos el Reino de Dios? ...Es como una semilla de mostaza que cuando se siembra es la más pequeña de las semillas: pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los árboles. Mc.4, 32

En este domingo del Tiempo Ordinario el Señor nos habla del Reino de Dios en forma de parábolas. Deseo explicar brevemente que son las parábolas.

Cuando leemos las parábolas estamos profundizando en el mensaje de Jesús. El Señor quería ponerse al nivel de los que lo escuchaban por eso les hablaba con cuentos. El contexto de las parábolas es Jesús hablando y enseñando entre las gentes por ej. "TE doy gracias Padre Señor de cielo y tierra porque has ocultado estas cosas y se las has revelado a los sencillos..."Lc. 10,21.

Solo una cosa más. Las parábolas se empiezan a comprender en la medida en que se empiezan a vivir, con cambios de valores y actitudes ante la vida.

La Parábola de este domingo se puede clasificar del Reino- Sembrador, semilla -mostaza. Este mensaje de Salvación es la buena noticia que se siembra y plantea cambios de vida, dando alegría y esperanza. También pudiéramos conectarlo como dice el Papa Francisco: A una "Iglesia en salida", que siembra la semilla de la evangelización, dando consuelo, formando conciencia: acompañando, alentando, dando fortaleza, paciencia en el camino de la santificación que da gloria a Dios, "convirtiendo la semilla del Reino en el mayor de los arbustos".

Como Iglesia en salida tenemos también "que escudriñar los signos de los tiempos" y sembrar la semilla en medio de profundos desafíos en las familias, con parejas que van al matrimonio con mentalidad de lo provisorio, la biotecnología en la procreación, la violencia contra las mujeres, el descarte a los ancianos. Sembremos la semilla del Reino para que den frutos de familias

sólidas y fecundas según el plan de Dios, "con ramas robustas de fe, y frutos de amor y esperanza cristiana".

No quisiera terminar sin felicitar en este día a los Padres vivos y orar a María la madre Santísima y San José por los padres difuntos que trataron de sembrar la semilla de la fe y los valores familiares en sus hijos. ¡Felicidades!