Reflexiones - 3 de Junio de 2018

""Tomen esto es mi cuerpo". Mc. 14,24

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Corpus Christi. Esta fiesta fue instituida por el Papa Urbano IV para recordar un milagro extraordinario en 1263 en Orvieto, Italia. Un sacerdote dudaba de la presencia de Cristo en la Eucaristía y mientras dudaba vio que salía sangre de la hostia consagrada y también el corporal quedó teñido de la gloriosa sangre de nuestro Señor. La tela de este corporal se conserva en la Catedral de Orvieto.

Después de esta breve explicación quisiera detenerme en esta frase de Cristo: "Esto es mi cuerpo".

Este pacto de amor se da cada en la misa cuando participamos en el sacrificio incruento de la cruz, en el cual Cristo se entrega por nosotros. "Hagan esto en memoria mía". Por supuesto "en memoria" no significaba recuerdo, sino que en la lengua Aramea significaba "ahora se hace presente", para que nosotros tuviéramos vida, "y vida abundante".

Es la invitación que nos hace el Señor al participar de su cuerpo y sangre, tener vida en abundancia, de ahí viene la importancia de participar en la misa, y alimentarnos con la palabra de Dios, y con el Pan de la vida, que se recibe en la misa dominical, y se lleva a los enfermos. Pero para recibir su Cuerpo y Sangre tenemos que estar preparados, por eso decimos al principio de la misa: "antes de celebrar estos sagrados misterios reconozcamos nuestros pecados" y aquí el sacerdote se refiere a los pecados veniales, los pecados mortales hay que confesarlos en el sacramento de la Confesión.

Hoy en esta fiesta de Corpus Christi, se nos invita a poner en el centro de nuestra vida, a Cristo Pan de Vida, y no quedarnos en un encuentro individualista, nuestra fe es comunitaria, por eso tenemos que llevar esa experiencia "del Dios vivo". Heb. 9, 12, a nuestras familias y amigos, con alegría y esperanza cristiana. Recuerden nuestra evangelización se tiene que construir alrededor de la mesa "del Pan de vida, el cuerpo y la sangre de Cristo, para la vida del Mundo".