Reflexiones - 15 de Abril de 2018

Por qué están turbados? ¿Por qué se les ocurren esas dudas? Miren mis manos y mis pies que soy el mismo. Lc. 24, 38-39

Al leer este evangelio me parece que el Señor le está hablando a nuestra sociedad, cuando dice: ¿por qué dudan?

Vivimos en un ambiente social a nivel mundial donde la cultura de las tecnologías puede ser muy buena si te ayudan en el plan de conocer y servir a Dios, pero puede ser un obstáculo si perdemos toda la capacidad de poder reflexionar sobre el sentido de tu vida, tus valores espirituales, convirtiendo estas tecnologías en un "ídolo" con ofertas de falsa felicidad a través de la gratificación de los sentidos, y del aquí y del ahora. En

estos ambientes a veces se dificulta reflexionar sobre la fe en Jesús vivo y resucitado, los valores cristianos, y la vida espiritual. Todas estas realidades tecnológicas no llenan "el vacío de Dios", porque el vacío de Dios solo lo llena el Señor. Es muy fácil que en esta "cultura de la muerte de Dios" se embote la mente, y se busque detrás de "falsos dioses", new age, libritos de auto ayuda..., "recetas que no dan la paz interior", y que solo Cristo resucitado te puede dar. Recuerda, A veces el desenfreno grupal no da tiempo para pensar.

Los apóstoles también vivieron una crisis de fe, por un lado, estaba lo que ellos esperaban de Jesús como liberador de sus enemigos romanos y sus ansias de poder, y por otro lado, estaba el Plan de Salvación de Jesús, un cambio de vida, y arrepentimiento de nuestros pecados y fe en El, como nuestro Salvador.

Hoy Jesús nos hace la misma pregunta que a los apóstoles. ¿Por qué están
turbados? ¿porque se les ocurren esas dudas? El Señor te pregunta a ti, que te haces pregunta sobre el sentido de la vida. Jesús te llama a descubrir su rostro resucitado, a través de la oración, el Pan de la Eucaristía, las Escrituras, y del perdón a través del sacramento de la Confesión. Jesús vivo y resucitado te envía como cristiano bautizado a ser testigo de su resurrección hasta los confines de tu mundo familiar, social, y comunitario, dando testimonio de su amor y de la esperanza de vida cristiana.