Reflexiones - 25 de Marzo de 2018

¡Bendito el que viene en nombre del Señor...!

Este domingo de Ramos comienza la Semana Santa. Jesus sube a Jerusalén, donde las espectativas del pueblo que iban a celebrar la Pascua, no son las de Jesús, ellos esperaban con palmas un Mesías lleno de poder y el poder de Jesus era entregarse, dar su vida, en redención de la humanidad. Jesús siempre les decía a sus discípulos "subimos" a Jerusalén, donde el Hijo del Hombre va a ser encarnecido, abofeteado, crucificado, como lo narran los cuatro evangelios en la liturgia de la Pasión y muerte del Señor en el contexto de

la Semana Santa.

El mensaje del Señor es: "si tú quieres santificarte y quieres vivir como cristiano tienes que subir conmigo a la Cruz, es el camino que te lleva a la santidad de vida.

El Jueves Santo en la última cena, Jesús nos deja la Eucaristia, su Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad, alimento divino que nos fortalece para cargar la cruz. "El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en el ". Este es el día en que también nos dejó el sacramento del orden sacerdotal, "para que se hagan uno con Cristo en el amor y el servicio al prójimo".

El Viernes Santo acompañaremos a Cristo en su dolor y soledad. El enemigo de Dios intentó triunfar en la Historia humana sirviendose de la ignorancia y el pecado humano; la envidia, el rencor. En la cruz estaba en juego la Salvación de la humanidad. Al pie de la cruz pasaban algunos incrédulos diciendo: "bájate de la cruz". Estaba también un ladrón arrepentido que supo ver lo que otros no vieron al Hijo de Dios: "Señor acuerdate de mi en tu Reino. -Hoy te vas conmigo al Paraiso". Este es el primer Santo que entra con Jesús a la Vida Eterna, pero también es un llamado a ti y a mí como dice el Papa Francisco: " ...para dejarnos interpelar por el crucificado, y descubrir que allí está la sabiduría, la clave de la interpretación de la vida, la esperanza. La vida cristiana es una milicia, supone lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los dominadores de este mundo de tinieblas. Para vencer en esta lucha y mantenernos firmes, necesitamos de las armas de Dios la cruz. Allí venció Jesus al malo de una vez para siempre ".

El Sábado Santo, en la Vigilia Pascual, al encender el Cirio Pascual la Iglesia nos quiere recordar, que la oscuridad de la muerte no tiene la última palabra ¡no! Jesus la luz del mundo triunfo sobre las tinieblas y venció el pecado y la muerte." ¿Dónde está muerte tu aguijón? ¡Bendito sea el Señor!