Reflexiones - 25 de Febrero de 2018

" Este es mi Hijo amado; escúchenlo " Mc. 9,

En un ambiente donde se manifiesta la gloria de Dios, se Transfigura el Señor en la cumbre de la montaña. En la historia del Pueblo de Israel la montaña era un lugar de encuentro con la gloria de Dios, el ejemplo fue Moisés, en el monte Horeb, y también Elías, era un lugar de oración y manifestación de Yave nuestro Dios.

En la Transfiguración del Señor hay dos personajes junto a Él, Moisés y Elías que representan los mandamientos y los profetas. También a la montaña subieron Pedro la roca de la Iglesia y Santiago y Juan columnas muy importantes en el plan de Salvación.

En el encuentro espiritual de los discípulos con Jesús se manifiesta la voz del Padre invitando a los discípulos a escuchar al Señor en la oración y cargar su cruz en su vida diaria , no quedándose solamente en una experiencia espiritual , sino también con sus palabras y con los signos liberadores de sanar , liberar del mal, saciar del hambre y sed de justicia; dando esperanza y caminando con Jesús , "negarse a sí mismo, cargar con la cruz de cada día , hasta la muerte, como los apóstoles y los santos y santas de Dios . "No es el servidor, mayor que su Señor".

El Padre Dios a ti y a mí como bautizados también nos dice: "Escuchen a mi Hijo", pero ¿nosotros escuchamos al Señor?, o por el contrario hay muchas voces, de "dioses falsos” que nos ocultan su voz. En esta Cuaresma, la oración te pueda ayudar a saber escuchar y discernir, "lo que el Señor, quiere de ti". Quizás es descubrir las "interferencias' que no te permiten convertirte y ser más generoso-a y más agradecido al amor que el Señor ha derramado a lo largo de tu llamado vocacional, religiosa, o matrimonial.

Pídele al Señor en la Eucaristía, escucharlo y seguirlo, fortalecido en la fe, aceptando la cruz de cada día, recuerda como dice Pablo a los Romanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?