Reflexiones - 4 de Febrero de 2018

"Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido" Mc. 1, 38.

El evangelio de Marcos nos presenta como evangelizaba Jesús. Es una profunda enseñanza, de su actividad evangelizadora, momentos de descanso reparador, comunicación con el pueblo a través de parábolas sencillas, y preocupación por las necesidades de los más vulnerables, en este caso la anciana suegra de Pedro, los enfermos, "los descartados ", como dice el Papa Francisco. También Jesús manifestaba cercanía, y diálogo, con sus discípulos, y oraba, porque nadie puede dar lo que no tiene.

A Jesús lo encontramos evangelizando en la Sinagoga, hoy sería la Iglesia, lugar de encuentro, donde quizás a veces perdemos la oportunidad de evangelizar a los que vienen buscando ayuda espiritual, o dando una palabra de aliento, y preparando a los sacramentos, el Señor nos los envía, para que "consuelen a mi pueblo. Isa. 40,1 . ¿Los acogemos y consolamos, como dice el Papa Francisco: "con caras alegres”, igual que hacia Jesús?

Jesús también nos enseña que puede haber otro momento de ser evangelizadores, en la cotidianidad de nuestra familia, practicando la Caridad, la acogida, y la compasión, y el afecto, sobre todo a los más vulnerables, y los jóvenes.

Otra oportunidad de evangelizar puede ser el mundo laboral, "el mundo social." Vámonos a predicar a las aldeas vecinas", Mc 1, 38, un mundo que a veces por nuestra indiferencia o apatía, es ocupado, por ideologías y pensamientos, que no construyen el Reino de Dios, y donde el ser humano "vive sin esperanza", con "propuestas de ídolos falsos", que deshumanizan al ser humano, y donde se pierde el sentido de justicia participativa, en los negocios y en las comunidades. Hay una profunda enseñanza evangelizadora, para nuestros profesionales católicos, y los políticos, donde a veces lo que importa es "lo políticamente correcto", olvidándonos de construir como Jesús, el Reino de la verdad, la justicia, el amor y la paz, en esos ambientes sociales.

Por último, quiero detenerme en la vida de oración de Jesús.

Jesús, oraba en silencio, era una necesidad espiritual, de comunicarse con su Padre Dios, y discernir su voluntad. La pregunta para todo evangelizador es: ¿Tu oras? ¿cómo oras y que tiempo oras al Señor?

Que la Eucaristía sea el centro de nuestra evangelización y de nuestra acogida para tender puentes, de integración en la Iglesia, y en nuestro contexto social.