Reflexiones - 18 de Febrero de 2018

Arrepiéntanse y crean en la buena noticia. Mc. 1, 15

El Miércoles de Ceniza comenzó la Cuaresma, son cuarenta días de preparación al misterio de nuestra redención, Jesucristo muerto y resucitado. La Iglesia durante estos cuarenta días nos propone, la oración, el ayuno y la limosna.

En el Evangelio el Señor, después del Bautismo va al desierto y allí ayuna, ora y es tentado.

En la mentalidad hebrea, el desierto era un lugar de reflexión, oración y ayuno, pero también era un lugar de tentaciones. Jesús en su condición humana sintió las tentaciones del enemigo para
desviarlo del Plan de Salvación, pero con el ayuno y la oración a su Padre Dios, nos dio un ejemplo para vencer el plan del enemigo en el desierto de nuestra vida

Aquí les dejo tres formas tradicionales de acercarnos más a Dios en esta Cuaresma.

Oración: Es convertir tu "cotidianidad" en un ofrecimiento al Señor, elevando tu mente y el corazón, como dice Pablo: "orando sin cesar", ej.: Se me ocurre el ofrecimiento de buenas obras hacia un necesitado de oración. También quizás orar o rezar el rosario, mientras caminas, o llevas tu mascota. Llevar a la oración el perdón para el que te hace la vida un "yogurt".

Ayuno: Es crear en nosotros conciencia de nuestra dependencia de Dios, en un ambiente donde a veces prescindimos de él y ponemos nuestra confianza en "ídolos" que pasan. Quizás es ser un poco más selectivos al ver a veces programas y noticias enajenantes, o manipuladoras, y dejar de tocarle el claxon al hermano, creando conciencia en primer lugar en ti, y sobre todo dando paz. Quizás al manejar puedas escuchar Radio Paz.

Limosna: “Es darme cuenta y abrir los ojos" haciendo obras de Caridad, compadeciéndome del hermano necesitado igual que lo hizo Jesús que se entregó por todos, de hasta los que lo rechazaban. "Perdónalos que no saben lo que hacen". Quizás en este tiempo es cortar ciertos gastos, para ayudar en obras de caridad en la Iglesia, y comprar comida para la despensa de los necesitados de la Parroquia. O regalar algo que no usas.

Pidamos al Señor en esta Cuaresma que nos dejemos "llevar por el Espíritu Santo, para poder encontrar al hermano en el desierto de nuestra vida", con la Oración, el Ayuno y la Limosna.