Reflexiones -  16 de Diciembre de 2018

Tercer domingo de adviento

En aquel tiempo la gente preguntaba a Juan: - Entonces ¿qué hacemos? Él contestó: - El que tenga dos túnicas, que se la reparta con el que no tiene...no hagan extorsión a nadie ... Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y les anunciaba la alegría de la Buena Noticia". Lc. 3, 10; 18

La pregunta en esta Tercera semana de Adviento es: ¿por qué la alegría?  Existen dos alegrías.

Hay una alegría del placer puramente hedónico   que prescinde de todo lo que es un obstáculo, rompiendo años de matrimonios no aceptando sacrificios, o hijos por nacer, es el famoso "slogan " que repiten algunos: "Ud. ... es la felicidad, o este es mi cuerpo y elimino todo lo que me impide vivir feliz", y como dicen en algunas culturas, “vivir alegre y tropical..."

Hay otra alegría que no está en nuestro poder: es la misericordia incondicional del Espíritu Santo que conquista al hombre y la mujer en la alegría del Evangelio de Jesucristo la palabra de Dios, la cual como dice el Papa Francisco: " no es una ética estoica. Es un estilo de vida que nos hace vivir la moral cristiana con alegría" y que cuenta contigo. Como dice san Agustín: El que te creó sin ti, no te justifica sin ti, por eso vamos a meditar esa alegría en las siguientes lecturas.

La primera lectura de Sofonías nos dice: “. alégrate regocíjate … Jerusalén...porque Yave ha liberado a su pueblo de la opresión del pueblo Asirio, ha expulsado a todos sus enemigos. Ya no temerán ningún mal...él se goza en ti, él te ama y te llenará de júbilo por tu causa". Esta alegría del Profeta Sofonías es fruto del agradecimiento, de lo que el Señor hizo por su pueblo. Quizás una pregunta para ti y para todos seria. ¿eres agradecido por el regalo de la fe, y por tu salvación? Si el profeta y el pueblo de Dios hubieran vivido en el tiempo de la Encarnación del Hijo de Dios, como nosotros, cuanta alegría y agradecimiento habrían expresado.

En el Evangelio, Juan el Bautista nos invita a llevar la Alegría de la Salvación a todos los hombres y mujeres; con un radical cambio de vida, les decía a los que tenían poder: "No extorsionen a nadie", es un mensaje muy actual, no sabemos qué tipo de negocio tenían: 'No cobren más de lo que establece la ley". Parece un tratado de justicia social del siglo XXI, esa es "la alegría de la buena nueva de la Salvación". Compartir con el necesitado, "vestir al desnudo, y dar de tu pan al hambriento".  Porque lo que hiciste con estos hermanos pequeños lo hiciste conmigo”. Mt. 25,40.

Pidamos al Señor en la Eucaristía acoger con la alegría de la Salvación a todos los hermanos en Cristo.  Dice el Papa Francisco: "Recuerden, la alegría de la misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida".