Reflexiones -  25 de Noviembre de 2018

"Tú los has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz". Jn. 18, 37

En este último domingo del tiempo ordinario, la Iglesia nos presenta la fiesta de Cristo Rey. La próxima semana comienza el ciclo C, del primer domingo de Adviento.

Quisiera detenerme en este diálogo entre Cristo el Rey del Universo y Pilatos un pobre hombre con poder en este pequeño punto del planeta tierra en que le tocó vivir. Este hombre Pilato juzga al Rey del Universo, de la acusación de las autoridades judías, de llamarse Rey y permite que lo condenen a muerte.

Jesús azotado y coronado de espinas delante del pueblo le dice a Pilato: Tú lo has dicho, Yo soy Rey. Si hermanos, Jesús es el que les devuelve la vida a los muertos: "Yo soy la resurrección y la vida". Yo soy el pan vivo bajado del cielo". Yo soy el que soy.

Pero Jesús también le dice algo más profundo " al pobre gobernador romano": Mi Reino no es de este mundo. Porque el poder de este mundo es limitado, el poder del Señor es eterno, es el Reino de la justicia, del amor y de la paz, es el Reino de la esperanza, su Reino viene a transformar al ser humano para que se convierta en "testigo de la verdad", en un mundo donde tantas veces se manipula la verdad. Si, porque "todo el que es de la verdad escucha su voz", y la verdad les hará libres. Jn. 8,32.

La verdad de Cristo y de su Iglesia, es cargar la cruz dando testimonio de vida, cada día, con nuestro sacrificio familiar, laboral, y comunitario.

Qué bueno sería antes de acostarnos examinar nuestra conciencia y preguntarnos: ¿cuáles son los obstáculos a la verdad, que encuentro en mi vida cotidiana, para ser fiel a Cristo?

Hagamos que la fiesta de Cristo Rey se convierta en un motivo de alegría y de saber que el Plan de Dios se cumplió en Cristo Jesús, el venció desde el trono de su cruz las tinieblas de nuestra alma; para
que, con la oración, y la Eucaristía seamos humildes y fieles a la Verdad de su Reino. Amen