Reflexiones -  28 de Octubre de 2018

" ¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete tu fe te ha salvado". Mc. 10, 50-52

Hoy encontramos las dos grandes realidades en que se desarrolla el ser humano: Luz y tinieblas. Fe e incredulidad. En la vida de cada hombre y mujer encontramos a veces una fe muy débil y más dudas que seguridades ¿qué podemos hacer? La respuesta la encontramos en el ciego de nacimiento, un hombre limitado. Pedía limosnas, dependía de la caridad para sobrevivir, sin embargo, todavía le funcionan los oídos y ha escuchado sobre Jesús.

El ciego utiliza los oídos, y la voz, por eso grita fuerte, es el grito de los descartados, de los desesperados de los abandonados, sin embargo, los que acompañan a Jesús "no quieren perder tiempo con una persona, descartada". Sin embargo, para Jesús todos cuentan. Jesús le hace una pregunta de fe: ¿Qué quieres que haga por ti? Jesús toma la iniciativa en materia de fe, a él le toca actuar en nosotros. La única responsabilidad del ciego Bartimeo

era abrirse a Dios, ya que nosotros no podemos producir la fe. El abrió su corazón con humildad, al manantial de fe viva, "a la luz del mundo".

Hoy Jesús te hace a ti la misma pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti?, pregunta que también como Iglesia debemos hacerla al mundo que busca la luz. Bartimeo es un ejemplo de fe viva , para que como Iglesia nos abramos a la gracia del Señor, con humildad, y " nos comprometamos al anuncio de la nueva evangelización , con una visión nueva", llevando la alegría del evangelio que llena el corazón y la vida entera de aquellos que a través de nosotros encuentran a Jesús, como hicieron nuestros amigos los santos cuya fiesta celebramos este 1 de Noviembre, y que la Iglesia nos propone como ejemplo de entrega y de fe comprometida en Cristo .

En esta semana después de rezar el rosario, te invito a reflexionar sobre estos santos anónimos que vivieron en nuestra comunidad, en nuestra familia, y que fueron ejemplos de alegría y de esperanza, por todos ellos te damos gracias Señor.