Reflexiones - 7 de Enero de 2018

Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo. Mt.2, 3

Hoy en la Iglesia de Oriente y de Occidente se celebra la fiesta de la Epifanía del Señor. El símbolo de la Epifanía es la luz. "Nuestro Salvador se nos revela como una señal para un mundo, desorientado".

La primera lectura de Isaías nos invita a "levantar la vista ", y buscar como los Reyes esa luz. Es una luz que da alegría y esperanza cristiana.

Pero encontrar esa luz nos compromete a todos a través de nuestro Bautismo, a "levantarnos " de nuestras superficialidades y ser luz para conducir a muchos hermanos y hermanas hacia Cristo la "luz del
mundo". Ese es nuestro mejor regalo.

Sin embargo, existe una gran tentación de quedarnos como Herodes en un relativismo muy propio de nuestra época, “...y colocarte como dice el Papa Francisco, en el centro de ti mismo y de tus intereses, dando absoluta prioridad a tus conveniencias e intereses, y eliminar todo lo que afecte tu "zona de confort".

El evangelio de este domingo de la Epifanía es una invitación a seguir la Luz de Cristo, escuchar su voz y ponernos en marcha, pero lo más curiosos es que cuando se encuentra a Cristo, usted no será el mismo como los Sabios, dice el evangelio: "Que regresaron a su tierra por otro camino". Mt.2,12.

Pidamos al Señor en la Eucaristía dejarnos iluminar por su Luz, en este Año Nuevo, de modo que, viendo nuestras buenas obras, parroquial, social y familiar “glorifiquen al Padre del cielo".

Te invito a comenzar este Año con tres buenas obras, al necesitado.

Se Bondadoso. Enséñale al que está cerca de ti" no cuanto sabes tú, sino cuanto ellos te importan a ti". Da Aliento. A los jóvenes, ancianos, familias. “Diles tu si puedes con Cristo”: Da Esperanza, virtud teologal que significa soñar y ver con la luz de la fe, lo que otros no ven, al Señor misericordioso.

Feliz Año Nuevo en Cristo.