Reflexiones - 28 de Enero de 2018

Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen. Mc 1, 27

Hoy el evangelio nos da una enseñanza sobre la bondad y la misericordia de Dios en nuestra vida y en los demás.

Jesús predicaba en la sinagoga de Cafarnaúm en sábado, y dice la palabra de Dios "que estaban asombrados de su enseñanza". Para estas personas que lo escuchaban era alguien que enseñaba "con autoridad", pero no vieron nada más. Solamente un hombre que estaba poseído por el mal, logró reconocer que Jesús era" el Santo de Dios”.

Dos actitudes frente a Jesús. El primer grupo en la sinagoga solamente vio en Jesús, un buen predicador. En el caso del "endemoniado, el rechazado”, con profunda humildad supo reconocer su "oscuridad", y ver lo que otros no veían. Vio la autoridad del Hijo de Dios que lo liberaba del mal que lo oprimía.

La enseñanza para nosotros como bautizados e hijos de Dios es:
¿Vemos al Cristo vivo y resucitado actuando a través de sus palabras, pero también con sus obras para cambiar nuestra vida? ¿De qué tengo yo que liberarme para ver a Jesús actuando en mi comunidad, en mi familia y en mi vida?

¿Estoy abierto a la Misericordia del Señor?, o por el contrario sólo me quedo escuchando su palabra, sin dejar que toque mi corazón, y con humildad reconocer mis tinieblas, mi pequeñez, y mi pobreza.

Pidamos al Señor en la Eucaristía que la escucha de la palabra de Dios nos haga reconocer donde está mi ceguera, el engañó de no reconocer mi propia impotencia que no me deja reconocer la misericordia de Dios. Aquí te dejo la antífona del Salmo 94. "Ojalá escuchéis hoy su voz no endurezcan el corazón”, para poder discernir su misericordia en tu vida, y ser Misericordioso con tus hermanos necesitados.