Reflexiones - 17 de Septiembre de 2017

...los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos. Mt. 20, 16

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor como el propietario bondadoso.

El propietario es Jesús que nos llama a trabajar por su Reino, que es la viña, la paga es la recompensa de nuestra Salvación.

Permíteme explicarte que este Evangelio fue escrito para cristianos que procedían del judaísmo. Se hace énfasis en que "todos somos pueblo de Dios", y es ahí donde cambia la perspectiva del A. T, del pueblo elegido, ahora todos los convertidos, israelitas y paganos se convierten en pueblo de Dios, por la gracia de Jesucristo nuestro salvador.

Se puede ver también este Evangelio como una catequesis para que los israelitas convertidos, acojan en la comunidad a los nuevos paganos convertidos a la fe cristiana, y una respuesta a los fariseos, que no aceptaban que Jesús acogiera a publicanos y pecadores.

En ese sentido de conversión hay que entender también la parábola de "los obreros contratados al final de la tarde", ellos eran los pecadores, "los contaminados, según la ley", los que no contaban dentro del pueblo de Israel, pero que "abrieron su corazón, y se convirtieron al mensaje de Salvación de nuestro Señor Jesucristo, y "al final de la tarde reciben la misma recompensa de la Salvación".

¿Nosotros que enseñanza podemos sacar en esta parábola del Reino?

La enseñanza es: Que todo es gracia, regalo de Dios. "Los últimos y los primeros", reciben la recompensa de la Salvación, cuando, "creen en Cristo, y en Aquel que lo envío para nuestra salvación ". Catec, # 161. Trabajar en su viña es tener fe, "y combatir el buen combate, conservando la fe, y la conciencia recta ..." Catec. #162, no importa si comenzaste a caminar en los caminos del Señor, "en la mañana o al atardecer", lo que importa es ser “fiel a la gracia de Dios, y su generosidad". En la Salvación que nos regala el Señor, no hay "señorías”, “el Señor no hace acepción de personas”, lo que cuenta es que seamos humildes de corazón para acoger su invitación, al cambio de vida. Amen.