Reflexiones - August 6, 2017

Este es mi Hijo amado, escúchenlo a Él. Mt. 17, 5

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Transfiguración del Señor

En los tres evangelistas Mateo, Marcos, y Lucas; encontramos este pasaje de la Transfiguración, esto indica la importancia de este pasaje.

Quisiera reflexionar sobre él, porque de esta manifestación. En primer lugar ¿quién es Jesús? Desde la nube símbolo del misterio de Dios, él nos revela” a su Hijo muy amado". Sabemos cómo, nos dice Juan, que Jesús es el Verbo Eterno del Padre. Jesús también nos lo manifiesta: " mi alimento es hacer la voluntad del Padre".

Hacer la voluntad del Padre lleva a Jesús hasta el extremo de morir por obedecer el plan de salvación. Si Abraham por hacer la voluntad de Dios se le prometió una descendencia "más numerosas que las estrellas del cielo". A Jesús por su amor obediente, el Padre le concede una descendencia infinita, que somos tu y yo por el bautismo.

Ahora la pregunta sería, ¿escuchamos a Dios en este mundo de tanta "soldera espiritual?". Que querría decirme Dios con esta frase: "escúchalo a Él". ¿Hay algo que el desea que yo escuche?

En los apóstoles escúchenlo a Él, significaba hacer su voluntad, "cargar con la cruz".
Por eso Iban a Jerusalén, ¿a que los honren? ¿a que los aprecien? ¿a que los distingan?, no, escuchar a Jesús es hacer su voluntad, es intimar con El. Dicen que un día se le apareció Jesús a Sta. Catalina de Siena y le ofreció dos coronas una de rosas, y otra de espinas, y le dice Jesús: coge la que tú quieras.”, y Sta. Catalina le mira y le dice: "Señor yo quiero la tuya”. Y le da la corona de espina. "Que hago yo con una corona de rosas si mi Señor y mi Dios la tiene de espinas”, ¡un bello ejemplo de finesa espiritual!

Pidamos al Señor en la Eucaristía escuchar su invitación a bajar con fe, a la Jerusalén de nuestra cotidianidad, aceptando la cruz, y las espinas de cada día, en el amor y el servicio a todos mis hermanos y hermanas. Amén