Reflexiones - August 20, 2017

"Mujer, que fe tan grande tienes. Que se cumplan tus deseos". Mt. 15, 28

Hoy el evangelio nos presenta la fe en Jesús, de una madre cananea o llamada también "siro fenicia", angustiada por la enfermedad de su hija.

Es importante destacar en este relato la súplica de la madre, cananea, una extranjera, que escucha de labios de Jesús expresiones fuertes: "solo he sido enviado a las ovejas ...de Israel". Hay que reflexionar el contexto en que se escribió este evangelio, para entenderlo.

En el Antiguo Testamento el nombre cananeo era designado a los paganos, que no pertenecían al pueblo escogido de Israel, también la palabra "perro", era usada para los extranjeros de forma despectiva para los que no compartían la fe en el Dios único y verdadero.

Sin embargo, Jesús acoge a esta mujer y con este milagro nos enseña su amor incondicional, universal para todas las razas y pueblos, solamente les pide Fe.

Un ejemplo que podemos sacar para nuestra vida cristiana, es la fe de esta mujer, frente a los obstáculos que se le presentaban, no se desanimó, sino que insistía como dice Efesios: Sean constante en rezar y suplicar, en toda ocasión... Efes. 6, 18. Esa constancia de orar, sin desanimarse, llegó al corazón de Jesús que exclamó: "Mujer que grande es tu fe". Se me ocurre compartir esta pregunta: ¿Puede decir el Señor lo mismo de nuestra fe?

Otra enseñanza es, la sensibilidad de aquella mujer hacia la necesidad del prójimo. La fe nos hace ser desprendidos, tener los ojos abiertos para ver la necesidad de los demás, alguno dirá: -era su hija, sí, pero a veces esa falta de fe nos hace ser egoístas, y puede cegarnos, y no ver las necesidades, aun de los que están cerca de nosotros...".

No quisiera terminar sin dejar de invitarte a que esta semana reflexiones sobre la actitud de pobreza espiritual, de esta madre cananea, “necesitada de la misericordia del Señor". Quizás esta mujer había escuchado estas palabras del Cristo de la fe:" Pedid y recibirán...Busquen y hallarán..., tocad y se les abrirá." En esa tarde hermosa, que, por cierto, no sé porque se me ocurre que fue una "tarde", allí se encontraron, "la pobreza de un alma necesitada y el amor incondicional, del Corazón de Jesús, rico en misericordia". Allí la Cananea encontró no solo el milagro para su hija, sino su Salvación, "mujer que grande es tu fe".