Reflexiones - August 13, 2017

¡Animo! soy yo, no tengan miedo. Mt. 14,27

En el Evangelio de este domingo, Jesús responde a nuestra condición humana, "el miedo a los imprevistos de la vida".

Hace unos días una señora me decía: "a veces le tengo miedo a la vida, porque uno hace planes y tiene sueños, y después aparecen tormentas familiares que nos cambian nuestros planes, sin embargo, "mi antídoto", contra el miedo es mi oración diaria, donde pongo mi confianza en Jesús, y él me dice: "no tengas miedo'.

Hoy Jesús también le dice a sus apóstoles y a nosotros "no tengan miedo ", porque él conoce nuestra condición humana, nuestra limitación, nuestros desánimos, a veces afectivos, y sicológicos ante la vida, pero
Jesús asumió nuestra condición humana, menos en el pecado, "para darnos vida en abundancia". Jn. 10,10

En el Evangelio hay una invitación del Señor a Pedro, pese a sus "limitaciones de fe”, “para caminar, sobre las aguas tormentosas". Ahora ¿dónde está Pedro? Hoy, Pedro somos tu y yo, llamados a encontrar al Señor "en las tormentas de cada día", puesto nuestros ojos en él, y orando con fe, “nos metemos en la tormenta", haciéndonos consientes de las necesidades y los temores de los otros.

Nuestros hermanos sufren, sobre todo las personas de la tercera edad, los enfermos, y muchas madres solteras, y parejas con problemas matrimoniales, solas abandonadas. Ellos viven en la tormenta de la vida, y esperan "que alguien les ayude a enfrentar la tormenta, con fe, y esperanza, dándoles ayuda y amor".

Al fijar tus ojos en Jesús, a veces puedes descubrir "muchas tormentas en tu hogar, tu comunidad, en la sociedad, y en tu vida". Pero también escuchar las palabras de Jesús, "ánimo ", no tengas miedo, yo he vencido al mundo'. Ese es el mensaje que tenemos que llevar al mundo, animo, alegría, y esperanza cristiana.

Pidamos al Señor en la Eucaristía y en nuestra vida de oración, sentir paz y llevar paz y ánimo, a través de un buen consejo, y de la lectura de la palabra de Dios, al necesitado, y sobre todo recordarles: "que en tiempo de tormentas no se toman decisiones, pues podemos hundirnos, como Pedro, hay que mantener la mirada de la fe, fija en Jesús, que nos alienta y nos da la calma. ¡Adelante, soy yo no tengan miedo!