Reflexiones - July 16, 2017

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron a Jesús: ¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contesto: Porque miran sin ver, y escuchan, sin oír ni entender. Mt.13, 10;13

Estamos en un tiempo de verano, donde el tiempo de las vacaciones, y los planes con la familia, a veces no nos permiten reflexionar, sin embargo, sería bueno detenernos brevemente y preguntarnos que nos quiere decir el Señor en esta parábola de la semilla.

El sembrador es Jesús, la semilla es el mensaje de nuestra salvación, y esa semilla cae en diferentes terrenos, esos somos nosotros, a veces "terrenos pedregosos," con muchos obstáculos a la gracia de Dios, que no me permiten hacer cambios, y nos dice el Señor que: " por falta de raíz y de profundidad se secó la semilla ". Otra cayó entre las zarzas, " son las malas hiervas" que crecen y la ahogan. A veces pueden ser las malas compañías, los malos consejos, la presión social que también van ahogando " la gracia de Dios".

"La otra semilla cayo en tierra buena, y dio granos: cien, setenta ...El que tenga oído que oiga." ¿Quién es la semilla que cayó en tierra buena y da fruto? Esos son los que en nuestra comunidad recibieron la gracia de Dios, y se la comunican a los demás, evangelizando con fe, alegría, y esperanza.

Dan frutos en la comunidad del 30% 70 %...y agradecidos porque alguien, una catequista de pequeño, sembró la semilla de la salvación, en otros casos de adulto donde la semilla rompió la tierra del dolor, y sentiste la gracia que la semilla del Reino te trajo en tu conversión y sanación interior, es decir: "en la curación de muchas heridas afectivas que te impedían captar "cuanto el Señor te amaba".

La semilla sembrada por Cristo, también nos trae "una profunda paz interior". Ese es uno de los frutos de la semilla del Reino, solamente tenemos que dejar que el Señor rompa "nuestra tierra" de tentaciones obsesivas y de sentimientos de amargura y desolación". Hay que permitir que la Semilla del Reino de frutos, no sé si setenta, cien, y lo podemos lograr; a través del encuentro con Jesús en la oración, dejando que él tome control de tu vida, quitando " las zarzas" las barreras interiores, que te impiden que la semilla de frutos de vida eterna.

Vamos a pedir al Señor en la Eucaristía, que yo sea esa tierra fértil, que escucha y entiende lo que el quiere de mí, para dar frutos para su mayor gloria y bien de mi alma. Amen