Reflexiones - June 11, 2017

"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en El, sino que tengan vida eterna." Jn. 3,16

La iglesia celebra este domingo la fiesta de la Santísima Trinidad.

La primera lectura nos dice estas bellas palabras que salen de la boca de Dios al pasar por delante de Moisés: "Yo soy el Señor tu Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”. Éxodo 34, 6 . Estas bellas palabras fueron manifestadas al pueblo de Israel, el pueblo de la revelación del Dios vivo y verdadero. También se le reveló a Abraham el Padre de la Fe.

Sin embargo, nuestro Dios y Señor que se manifestó a los patriarcas, a los profetas y al pueblo elegido como nuestro único Dios personal y trascendente, que no tiene ni principio ni fin, se nos revela en plenitud en la persona adorable de nuestro Señor Jesucristo, que es el Hijo eterno del Padre, "engendrado no creado, de la misma naturaleza que el Padre, y por quien todo fue hecho... Y se hace carne en el vientre glorioso de la siempre Virgen María, para nuestra salvación.

Es Jesús el que nos habla del misterio de Dios. Jesús nos dice: "El Padre y yo somos una sola cosa". Es Jesús el que nos ensena orar al Padre diciendo: “Padre Nuestro que estas en el cielo...” También es Jesús el que le va manifestando a los discípulos, quien es el Padre, y como vimos el domingo pasado al final de su vida terrenal, anunció que "el pediría al Padre que enviara al Espíritu Santo". Jn. 14,16, para evangelizar y llevar la buena noticia del Reino de Dios, bautizando "en el nombre del Padre del hijo y del Espíritu Santo". Mt. 28,19

TE invito en esta semana cuando hagas la señal de la cruz no solo al levantarte o acostarte sino durante el día, tomar conciencia, del poder transformador del amor de Dios en nuestra alma, que a través del Espíritu Santo nos va santificando y configurando a imagen de Cristo en comunión con su mente y corazón. "Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes". 2 Cor. 11 .