Reflexiones - June 25, 2017

"No teman a los hombres...No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma... Mt. 10, 27

Cuando reflexiono sobre este evangelio "no tengan miedo" recuerdo que esas palabras las decía nuestro querido papa san Juan Pablo II. en sus visitas apostólicas, en lugares donde el trabajo apostólico se hacía bien difícil, sin embargo, el repetía: "No tengan miedo".

En el evangelio de hoy ¿a qué se refería el Señor cuando nos decía: "no tengan miedo".?
Históricamente conocemos que cuando usted y yo tratamos de vivir la fe en Jesucristo, hay que pagar un precio, social, religioso. y hasta con la vida. Sabemos que, aunque no se da mucha información por los medios sociales, sufren nuestros hermanos en Siria, en los países fundamentalistas, también en Corea del Norte, China, África, etc. Estamos viviendo como dice el Papa Francisco: "la mayor persecución religiosa de todos los tiempos, con mártires de todas las edades".

Ya desde el principio los discípulos de Cristo fueron rechazados, perseguidos. El discípulo debe correr la misma suerte que el maestro. "No es el siervo mayor que su Señor". Mt. 10,24. "Alégrense cuando los persigan, insulten. alégrense porque su recompensa será grande en el cielo". Mt. 5,11.

Estas garantías eran el motivo de esperanza y la alegría de aquellos primeros cristianos. Sin embargo, más importante que la muerte del cuerpo es la muerte del alma. "El amor a Dios debe superar el temor a los hombres". Somos familia de Cristo el Hijo de Dios, estamos obligados a mantener la fe en El. No tengan miedo, el poder de Cristo, nos libera del miedo, "de los que tratan de quitarnos la libertad interior, con la marginación, la calumnia, y la manipulación ideológica y social", recuerda: "estos sufrimientos, también nos ayudan a crecer, nos purifican, y son fecundos porque participan del misterio de la salvación".

Tenemos una promesa del Señor que nos fortalece: "A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo". Pidamos al Señor en la Eucaristía, la fortaleza espiritual, para dar testimonio de Cristo crucificado como decía Pablo: El mensaje de la cruz es locura para los que se pierden; para los que se salvan es fuerza de Dios" 1 Cor. 1, 18, en mi vida social, laboral, familiar, y comunitaria.