Reflexiones - May 7, 2017

"Este es el buen Pastor......ellas lo siguen porque conocen su voz" Jn 10, 27

Hoy la Iglesia nos presenta el Evangelio del Buen Pastor.

En la Historia del Pueblo de Israel, se nos presenta Abraham como el primer Pastor, era un nómada que cuidaba ovejas, y el Señor lo llama a dejarlo todo, y seguirlo.

La figura del Pastor también aparece en Moisés. Se va a Medián se casa y atiende las ovejas de su suegro Jetró, y el Señor se le aparece para que sea el Pastor que libere a Israel, de la esclavitud de Egipto.

En tiempos de Jesucristo la figura del Pastor era la figura de Dios, que daba su vida por sus ovejas. El pastor es bondadoso, y misericordioso, carga con las enfermas en sus hombros. En las catacumbas de Roma se ha descubierto en una roca una imagen del Señor, cargando la oveja débil y enferma, esa somos tu y yo.

Sabemos que a veces el camino es largo y que en nuestro caminar por este mundo está la voz de nuestro Pastor, pero también están las voces del mundo, que "son los ladrones de nuestra alma”, que tratan de destruirnos. Sin embargo, el Señor nos da a través de la oración y los sacramentos, el discernimiento espiritual, para saber distinguir entre la voz de nuestro Pastor Jesucristo que dio la vida por nosotros y la voz del enemigo, "que viene a robar, destruir y matar". Es la gracia de Jesucristo que nos hace hijos de Dios y herederos del Reino de los cielos.

La raíz de nuestra fe y salvación está basada en Jesús. Como dice el apóstol Pedro: Él es el que nos ayuda "a soportar con paciencia los sufrimientos que nos vienen por hacer el bien. Por sus llagas hemos sido curados, porque éramos como ovejas descarriadas, pero ahora hemos vuelto al pastor y guardián de nuestra vida"
1 Ped. 2, 20;25

Jesús el Buen Pastor te busca a ti y a mí, para mostrarnos su amor y ensenarnos que podemos cambiar. Jesús buscó a Zaqueo y cambió, a la Magdalena y cambio. También nos busca a ti y a mí, ¿pero cambiamos? ¿Nos sentimos cambiados resucitado? Si es así, entonces lo reflejaremos en nuestra bondad y " paciencia”, hacia los más débiles, los hijos, padres ancianos, tu comunidad. ¿Eres tú el buen pastor para ellos?

Recuerda, tenemos una "puerta" que podemos entrar, cuando nos sentimos desanimados, él nos anima, como dice el Señor: "Yo soy la puerta: quien entre por mí, se salvará...; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia ". Jn. 10, 10