Reflexiones - May 14, 2017

Yo les aseguro el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores... Jn. 16, 12

Hoy las lecturas nos invitan a reflexionar sobre los dones y carismas de nuestra santa madre la Iglesia, fundada por Cristo, bajo el magisterio de los apóstoles.

Que bien lo dice la segunda lectura del Apóstol Pedro: "Somos estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamemos las obras maravillosas de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable" 1 Ped. 2, 9.

Por el bautismo todos somos hijos de Dios, y participamos del sacerdocio de Cristo, sacerdote, profeta y rey. Hemos nacido a una vida nueva, de las tinieblas a la luz.

Nuestra santa madre la Iglesia desde el comienzo empieza a irradiar la luz a todos los pueblos, "id por todo el mundo proclamando la buena noticia. "Quien crea y se bautice se salvará..." Mc. 16, 15.

Sin embargo, a medida que crecía la Iglesia junto a los apóstoles, también comenzaron ciertas dificultades entre la Comunidad de origen pagano, "porque no se atendían bien a sus viudas," algo muy importante en la primitiva comunidad cristiana, el pobre, el huérfano, y la viuda.

La comunidad de los apóstoles nos da una enseñanza de como "ser creativos en los retos de la nueva evangelización". Dice el Papa Francisco: " evangelizar es la vocación propia de la Iglesia. Ella existe para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios ..."

La comunidad primitiva supo adaptarse "a los signos de los tiempos”, a la nueva cultura, y también a las nuevas necesidades. Los apóstoles fueron "dóciles a la acción del Espíritu Santo ", y discernieron a través de la oración, los dones, carismas, y vocaciones de aquellos que fueran llamados del pueblo de Dios. "Estos siete hombres fueron presentado a los apóstoles, y ellos les impusieron las manos orando". Hecho. 6, 5, y salieron llenos del espíritu de sabiduría para servir, de forma humilde y sencilla, y sobre todo "aterrizando " la palabra de Dios a la cultura, y las necesidades de aquel pueblo que estaba siendo evangelizado. "Os lo aseguro el que crea en mí, también el hará las obras que yo hago, y aún mayores. ...",

No quiero finalizar este día de las Madres sin dejar de expresar el agradecimiento y nuestras oraciones por todas las Madres vivas, y por las Madres que están junto a la Virgen Santísima en el Reino de Dios.