Reflexiones - April 30, 2017

"Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Cuando estaba a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se los dió. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero el desapareció... inmediatamente regresaron a Jerusalén donde estaban reunidos los Apóstoles.

Nos encontramos en esta Tercera semana de Pascua con la narración de los discípulos de Emaús.

Este Evangelio nos narra el estado de ánimo de los dos discípulos. Ellos habían seguido a Jesús lo habían visto realizar milagros, lo consideraban un profeta poderoso, el que los iba a liberar de la opresión de los Romanos.

Sin embargo, la muerte en la cruz de Cristo fue un escándalo para ellos, además de ver la traición de un apóstol de Jesús, y la negación, del escogido como la "piedra de la iglesia", y la huida de los demás. En este ambiente de dolor y frustración deciden abandonar la comunidad.

Este evangelio es una profunda enseñanza para ti y para mí. Todos tenemos que estar preparados porque hay momento de oscuridad, y crisis de fe.

Dice la espiritualidad ignaciana; que, en los momentos de crisis y oscuridad, "no se toman decisiones”. Los discípulos tomaron la decisión de abandonar la comunidad de Jerusalén. En ese contexto de crisis, Jesús se les aparece y les habla de su "primer amor", de lo que ellos habían experimentado cuando fueron llamados a seguirlo, el camina con ellos, y les pregunta y los oye. después Jesús les explicará las Sagradas Escrituras, "y el corazón de los discípulos arderá de amor". Encontraron otra vez el principio y fundamento de su vida, "su primer amor". Al partir el pan se les abrieron los ojos y reconocieron a su amigo, Jesús es el que le daba sentido a su vida. Vuelven los discípulos a la comunidad, porque es la Eucaristía el centro que los une.

Ahora los discípulos no condenan, ahora piensan y actúan como el Señor. Son signos de unidad, junto a los apóstoles, porque: "Es una dicotomía absurda pretender amar a Cristo, pero sin la Iglesia, estar en Cristo, pero al margen de la Iglesia, escuchar a Cristo, pero no a la Iglesia". Papa Francisco

Este relato de los discípulos de Emaús nos invita a nunca separarnos de la Iglesia, y buscar siempre la ayuda en la comunidad, en sus ministros, y también es para los que a veces viven la noche oscura en la familia, en los grupos parroquiales. Nuestro punto de unión es orar con la Palabra de Dios, para encontrar el discernimiento espiritual, y alimentarnos con la Sagrada Comunión, para ser un signo de unidad, dentro de nuestra comunidad, dando apoyo espiritual, y esperanza cristiana.