Reflexiones - April 23, 2017

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ... y que él nos tiene reservada. en el cielo. 1 Ped. 1, 3-4.

Hoy la Iglesia celebra la Divina Misericordia. Esta celebración nos invita a reflexionar sobre el amor misericordioso del Señor Jesús, vivo y resucitado, manifestado en la cotidianidad de cada día.

Las lecturas nos presentan la misericordia del resucitado, que invita a los apóstoles a perdonar, en el Sacramento de la Confesión: "A quiénes ustedes perdonen los pecados les serán perdonados... " Jn. 20. Solamente se necesita estar arrepentido de los pecados. La Misericordia de Jesús resucitado, también se manifiesta en la incredulidad, de Tomas, el cual le hizo un "limón “, la vida a los discípulos diciéndoles: "si no meto mis manos en sus llagas no creo" y el Señor se le apareció y con compasión le dijo: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". La misericordia vence la incredulidad y Tomas le respondió: "Señor mío y Dios mío". Muchos expresan en la Santa Misa esta oración al elevar el sacerdote el Pan y el Vino en la consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Hay otra frase que Jesús le dice a Tomás, que nos puede hacer reflexionar a todos: "Tomás tú crees porque has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

Somos dichosos los que, por el Bautismo, "nacimos a una vida nueva", y tratamos de reflejar su presencia misericordiosa en nuestro testimonio de vida. También somos dichosos, creyentes, cuando logramos ver en el hermano la extensión de la presencia de Cristo vivo y resucitado: "...porque tuve hambre y me distes de comer, estuve enfermo y me visitantes"... y yo añadiría: -Animen en la fe a los que, por diferentes motivos, se han enfriado, a veces por nuestra indiferencia y superficialidad.

Dice el Papa Francisco: " El otro es un don. Hay que reconocer en los demás un regalo de Dios"

Pidamos al Señor vivo y Misericordioso la gracia de ser portadores de una vida nueva de paz, perdón, y misericordia en nuestra familia, y en nuestra comunidad.

¡Aleluya, Cristo está vivo, aleluya!