Reflexiones - April 16, 2017

Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Sal. 117, 1-2

Jesús está vivo, se abandonó en su Padre Dios para que el actuara, y cuando uno se abandona en Dios, es un día de alegría y de triunfo.

El Cristo vivo nos enseña que los problemas vienen, el mal día llega, el Viernes Santo llega, el pecado de la negación, la traición, el dolor, y la muerte cuando llega no podemos evitarlo, pero Jesús nos enseña que "hay que dejar actuar, a nuestro Padre Dios", y el actuó. Al tercer día Jesús resucito, ¿dónde está muerte tu aguijón ...?

El alma humana de Cristo entró en su cuerpo y como dice la palabra de Dios: "se removió la piedra que tapaba la tumba y al llegar María Magdalena al sepulcro, encuentra la tumba vacía”. Jn. 20. Solamente ve la sábana y el sudario que cubrió su cuerpo, pero no ve su cuerpo.

Ahora el cuerpo de Jesucristo está resucitado, transformado. Atravesó la Sábana Santa y dejó las marcas de las heridas, de su cuerpo glorioso.

Cristo es el vencedor de la muerte y el pecado. "Igual que por la desobediencia de un hombre todos fueron constituidos pecadores. Por la obediencia de Uno todos serán constituidos justos". Rom. 5,19. El bien ha triunfado sobre el mal. "Jesús asumió la condición de esclavo, pero sin la contaminación del pecado. Así enriqueció al hombre, pero no disminuyó a Dios". Por eso Dios Padre glorificó a su Hijo y lo sentó a su derecha como decimos en el Credo.

“. para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y la tierra y toda lengua proclame, Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre" Flp.2, 11

"Hoy es el día en que actuó el Señor", por eso estamos alegres. Los tristes dejen que El actúe, los enfermos dejen que él, resucitado actúe. Hoy un hombre que se encarnó en el vientre de nuestra Madre Santísima, está con su cuerpo y el corazón traspasado de amor, glorificado en el Reino de nuestro Padre Dios.

¡Si, estamos alegres! Porque lo nuestro terminó en triunfo, si me mantengo unido a Cristo a través de la fe y los sacramentos. Pidamos al Señor vivo y resucitado en la Comunión, la gracia de sentir con El, y darle gracias por nuestra Santa madre la Iglesia, redimida con su sangre. ¡Porque hoy es el día en que actuó, el Señor sea nuestra alegría y nuestro gozo!