Reflexiones - March 5, 2017

No tentaras al Señor tu Dios. Mt.4, 10

El Miércoles de Cenizas, comenzó la Cuaresma, recibimos la ceniza en nuestra frente como un signo de nuestras limitaciones y fragilidades humanas. También es un tiempo de reconciliarnos con Dios, y con el hermano, a través de tres actitudes de piedad: La Limosna, el Ayuno y la Oración.

El ejemplo a seguir en la Cuaresma son las tentaciones de Jesús en la soledad del desierto, durante cuarenta días.

Jesús no tenía pecado, pero ora y ayuna. La santidad de Cristo es el reflejo de la santidad misma de Dios, "él es la imagen visible del Dios invisible'. Dicen los padres de la Iglesia, "él es la imagen de la bondad de Dios”, y como dice el Dogma de la iglesia, Él es” verdadero Dios y verdadero hombre", similar a nosotros, con una voluntad y libertad humana, menos en el pecado. Al hacerse uno como nosotros asimiló y redimió nuestra pobreza, soledad y debilidad. Después de hacer esta aclaración, podemos entender las tentaciones de Jesús.

Jesucristo como hombre fue tentado por la idolatría, allí estaban presentes los grandes ídolos que acompañan al hombre y la mujer en nuestro caminar por esta tierra: el poder satisfacer el cuerpo desenfrenadamente, sobre todo "el disfrute desmedido, y la auto complacencia", la respuesta de Jesús es clara: "no solo de pan vive el hombre'... “. Porque cuando estamos unido a Dios "con nuestro espíritu y corazón "; todas las ofertas del mundo por grande y bellas que sean son secundarias.

Otra tentación: "Te daré todo el poder si me adoras" Es la tentación del poder y las riquezas, que se vive
en nuestro ambiente social. Vemos con dolor la incoherencia de personas que venden su conciencia y traicionan sus valores éticos y morales para adorar al príncipe de la mentira...convirtiéndose en ciegos,
y sordos; sin embargo, la respuesta del Señor es clara: "Adorarás al Señor tu Dios, y a él solo servirás". Jesús eligió Reinar por la obediencia a Dios, y el servicio al necesitado. Que bien lo narra la segunda lectura: "Así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos". Rom. 5, 19.

Pidamos al Señor en este Primer Domingo de Cuaresma convertirnos, cambiando de mentalidad para vencer las tentaciones del egoísmo y las injusticias. Una buena obra de piedad sería practicar la Limosna, el Ayuno, y la Oración., recuerda la práctica del examen de Conciencia antes de acostarte para actuar con recta intención, en las decisiones de obedecer a Dios, “negándote a ti mismo", y practicando la justicia y el servicio al prójimo.