Reflexiones - March 19, 2017

"Jesús le dijo: "Dame de beber". . Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva". Jn.4, 9

Conversaba con un grupo de jóvenes sobre cómo prepararnos para la Cuaresma, y una joven dijo: La Cuaresma para mí es un tiempo de aligerar mis cargas que me apartan de Dios. Otro joven dijo: La cuaresma es Jesús, que sale a mi encuentro, alguien le preguntó: ¿y donde Él te encuentra?, él contestó: "me encuentra en mi escuela, en mi trabajo, en mis miserias, y grandezas, El me habla, me acoge, y me perdona".

Que bien lo dijo este joven. "Jesús me encuentra, me acoge y me perdona".

Hoy el Evangelio nos presenta el encuentro de Jesús con la Samaritana. Muchos judíos que viajaban de Judea a Galilea, evitaban pasar por Samaria, sin embargo, Jesús elige pasar por Samaria, del día “, se sienta junto al único pozo del pueblo", a esperar cansado y sediento del camino, ¿y que espera? , espera encontrarse con una mujer y le pide agua. Jesús ha caminado muchas millas para este encuentro, porque está en juego la salvación de un alma.

a las 12

¿Quién es esta mujer? La Samaritana era una muchacha de "vida alegre", quería ser feliz, al margen de Dios, y había tratado de calmar su "sed", "con dioses falsos, sus cinco maridos, que había tenido, y que no llenaban sus ansias de "felicidad". Aquella mujer descubre en Jesús, el Hijo de Dios "el agua viva, que tanto deseaba". Aquel hombre le había revelado un misterio por muchos esperado, "la venida del Mesías, (el Cristo), el que les daría razón de todo". Jesús le dijo: "Soy yo, el que habla contigo”. Misterios del amor de Dios, es a una Samaritana, ex-pecadora, a la que Jesús le revela su divinidad. Entonces la mujer dejó el cántaro y le dijo a la gente: "Vengan a ver un hombre que me ha dicho todo”. ¿No será este el Mesías?

La "buena nueva" es anunciado por los labios de una mujer arrepentida de sus muchos pecados. En pocas horas la samaritana fue amada, perdonada, y enviada como mensajera de la buena noticia de la Salvación, para evangelizar a sus propios hermanos.

El Señor también a ti y a mí nos espera en la Eucaristía, para acogernos y que "conozcamos el don de Dios, el agua viva", Ojalá que como la Samaritana nosotros podamos dejar nuestro cántaro, a veces nuestras superficialidades, y ofrecer el testimonio, de lo que ha hecho por nosotros "Jesús el agua viva".