Reflexiones - February 26, 2017

No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. A cada día le basta sus propios problemas. Mt.6,34

Si observamos nuestro ambiente social encontramos algunas personas que les cuesta mucho esfuerzo decir: "me siento feliz, sin temores, libre de inseguridades, sobre el presente y el futuro..." ¿Por qué sucede esto?

En el evangelio de hoy, Jesús nos invita a reflexionar sobre en quien hemos puesto nuestra confianza. Sabemos que hay falsas ofertas del enemigo de Dios, que se nos ofrecen en este mundo, poder, dinero,
desenfreno grupal, donde no se piensa ni se asumen responsabilidades, "ese engaño de felicidad, entra en competencia con el absoluto de nuestra historia nuestro Salvador".

El Señor nos ofrece el "antídoto" para vencer nuestra desconfianza, en su Misericordia, para eso utiliza una serie de imágenes tomadas de la vida de la naturaleza, "las aves del cielo, seres irracionales, las plantas: y, sin embargo. ¿el Padre del cielo no hará mucho más por ustedes? " Creo que el mensaje es claro, todo bautizado debería descartar de su vida la preocupación y la angustia a causa de "bienes menores", que nos quitan la confianza y la esperanza en el Señor compasivo y resucitado.

Hay en la Palabra de Dios, un llamado a buscar "como valor absoluto" el Reino de Cristo y su justicia. Esa debería ser nuestra primera preocupación "como servidores del Señor, y administradores de los misterios de Dios"
1 Cor. 4, 1.

Esta semana te invito a reflexionar en esta frase del Padre Nuestro, que rezamos en la Misa. "No me dejes caer en la tentación”, para que las preocupaciones y el agobio estresante de cada día, ¡que nos llega a todos!, no me debiliten afectiva y espiritualmente, quitándome la paz del corazón, y la alegría.

La pregunta a la propuesta del Señor es clara: ¿En quién has puesto tu confianza? Porque hay propuestas del mundo en que vives que traen agobios, y ansiedad, y está la propuesta de Jesús: "vivir como Él vivía, trabajando, y haciéndolo todo como si dependiera de ti, pero dejándole el resultado a nuestro buen Padre Dios". Hermano recuerda, no basta recibir la Eucaristía, el cuerpo y la sangre de Cristo, hay que imitarlo viviendo con humildad y desprendimiento, haciéndole presente en cada situación, de inseguridad en que te encuentres en tu vida, "confía en que el cuida de ti, y que este momento difícil pasará ".