Reflexiones - February 12, 2017

"...les aseguro que, si su justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entraran ustedes en el Reino de los cielos". Mt.5, 18

Hace algunos días veía en TV. un documental de pandillas juveniles, en que trataban de explicar el contexto social, y familiar en que vivian esos grupos violentos. Presentaron también la participación de grupos religiosos que con consejería espiritual cambiaron la vida de algunos de estos jóvenes. Al final del programa uno de los jóvenes ex pandillero dijo una frase que me llamo la atención, él dijo: "Yo me sentía libre, para elegir, y aparentemente me creía bueno, pero no tenía objetivos nobles, ni disciplina personal, era rehén de mis caprichos y de mis egoísmos". Cuando escuché las palabras de este joven me acordé de las palabras de la primera lectura del libro del Eclesiástico. “Delante del hombre están la muerte y la vida" Ecles. 15, 18.

Somos libres para elegir la muerte que es el pecado, o la vida que es el dar frutos de justicia y conversión. “Elegir la vida" es conocer mis motivaciones para conocerme, y poder actuar con justicia. Nuestra justicia tiene que "ser mayor que la de los escribas y fariseos". Siempre tiene que ser la de Jesús el Hijo de Dios, no la de los hombres.

Jesús el nuevo legislador nos enseña un estilo de vida, un comportamiento que no es el mundo del odio y del resentimiento, que a veces lo vivimos desde que salimos de nuestro hogar, en las carreteras, en los trabajos, y que también se refleja en algunos medios de comunicación....

Ahora la pregunta sería. ¿Cómo podemos vivir ese estilo de vida cristiano, que a veces significa” nadar contra la corriente casi todo el tiempo? Quizás la respuesta a muchas de nuestras inquietudes espirituales es preguntarnos. ¿En que Dios creemos? ¿Qué idea tenemos de Jesucristo y su mensaje?, ¿nos sentimos comprometidos con él o nuestra fe la practicamos en "parte -time"? ¿Cómo alimentamos nuestra fe? ¿Qué tiempo oramos cada día? ¿Analizamos cuáles son nuestras intenciones en nuestra relación con los otros? A veces una buena terapia espiritual seria: "Purificar nuestras intenciones", para reflejar a Cristo.

Como cristianos estamos llamados hacer historia en este mundo, rompiendo esquemas paganos. Delante de nosotros "está la vida y la muerte". Recuerda: “elegir la vida es hacer una opción preferencial por el amor", ahí está la clave. Cuando el amor de Cristo se hace vida en nosotros, entonces nuestra fe se vivirá en "full time" y cambiará nuestra manera de ver al otro, y no habrá límites para amar y practicar la justicia, a ejemplo de Cristo que dio su vida incondicionalmente por todos.

Pidamos al Señor en la Eucaristía que nos ayude a elegir por la vida, y practicar la justicia, en nuestra familia y en la comunidad.