Reflexiones - 10 de Diciembre de 2017

He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti…Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos". Mc. 1, 2 - 3

En este Domingo de Adviento se nos invita a enderezar los caminos torcidos. Es la misión de Juan el Bautista que transformemos nuestras relaciones humanas. Este tiempo es una llamada a purificar nuestras intenciones y también como decía el Profeta Isaías, un mensaje de consuelo, para aquellos que sufren junto a nosotros. "consuelen a mi pueblo". Isa. 40,1.

Es muy interesante destacar que, en tiempos de Juan el Bautista, y de Jesús, existían situaciones muy parecidas a las nuestras, "injusticias, y vidas torcidas producto del pecado". Solo un corazón recto es capaz de vivir la gracia del nuevo nacimiento del agua y d el Espíritu Santo, que nos trajo Jesucristo. Hay que dejar que la gracia del Señor nos ayude a "enderezar”, a levantar el ánimo, y en ocasiones también nuestro abatimiento producto de los fracasos de la vida. Si, "enderezar el sendero", es sentir el consuelo, cuando nos sentimos pobres, pequeños, y débiles, pero confía, el Señor que se nos promete, "es más fuerte y poderoso, que tus miedos", y puede hacer de nuestro "barro", una nueva creación, convirtiendo relaciones de injusticia, en justicia, de indiferencia en solidaridad, de temor, en confianza. "Díganle que ya termino el tiempo de su servidumbre” Isa. 40, 2. La única condición es ser lo suficientemente humildes, para acoger su presencia, y ser hombres y mujeres de esperanza, con una radical confianza e n su presencia, que nunca nos abandona.

No quisiera finalizar sin invocar a la Madre de Cristo, nuestra Virgencita de Guadalupe para que nos ayude "a preparar un camino a su Hijo", con nuestro testimonio de vida, y con "palabras de alegría”, dar buenas noticias de consuelo y de esperanza al que sufre. Te invito a meditar en el Rosario los misterios gozosos, y lo ofrezcas por los jóvenes.