Reflexiones - 24 de Diciembre de 2017

Yo soy la sierva del Señor cúmplase en mi lo que me has dicho" Lc. 1, 38

Hoy el adviento toca a su fin, y mañana celebraremos la Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios, Jesucristo.

En este cuarto domingo de Adviento la Iglesia nos presenta la Anunciación del ángel a la Virgen María y su disponibilidad para cumplir el proyecto de Salvación. María es la mujer del SI a Dios, por eso la llamamos Madre de la fe:
"Hágase en mí según tu palabra".

María al aceptar el proyecto de salvación en su "hágase", está aceptando "participar en la vida Trinitaria".

Este "si" de María es un ejemplo de generosa entrega, y un ejemplo a seguir, En su sencillez de vida, deja que el Espíritu Santo habite en ella, para que se cumpla el propósito de Dios, "el Logos se ha encarnado y puso su morada en el vientre virginal de María".

María en este domingo, en medio del frenesí de los preparativos a la Navidad nos enseña a ser dóciles, y humildes, para escuchar la voz del Espíritu Santo entre muchas voces, que a veces nos traen extroversión y superficialidad.

La madre María nos invita con su ejemplo de vida, a vivir la virtud de la Fe, hasta la cruz de su Hijo, y practicar la Humildad en el servicio, a los más necesitados, el ejemplo fue su prima Isabel, a la cual sirvió, pese a todos los privilegios y gracias que ella recibió, al ser ella concebida sin mancha de pecado original.

Hoy le damos gracia a la Madre de Cristo por su "Fiat”. Hoy estamos alegres porque nuestra existencia tiene sentido, no estamos abandonados, somos el resultado de una decisión libre de nuestra Madre María y de un propósito deliberado antes de la creación del Mundo, el Verbo hecho carne, para Nuestra Redención y Salvación, Jesucristo, todo el honor y la gloria, y su Santísima Madre María. ¡Amen!