Reflexiones - 17 de Diciembre de 2017

¿Qué dices de ti mismo? Juan les contestó: "Yo soy la voz que grita en el desierto: Enderecen los caminos del Señor". Jn. 1, 22-23

En este tercer domingo de Adviento el Evangelio nos presenta la figura de Juan el Bautista, es la figura dominante, y con su sencillez de vida, y con un estilo de hablar directo y sin rodeos, invitaba a la conversión: "enderecen el camino del Señor".

¿A qué se refiere Juan cuando dice: enderecen el camino? Él se refería a convertirse, y el signo de esa conversión era reconocer los pecados, y bautizarse con agua. Los que fueron enviados a preguntar, perdieron una oportunidad de conversión, solamente sirvieron de informantes, y no fueron humildes para "escuchar la Voz que grita en el desierto", y hacer cambios, en sus vidas, purificando lo que estaba torcido, y deshumanizado, hasta la llegada del que bautizaría con agua y el Espíritu Santo, el Cristo de la gloria.

Deseo destacar también en este domingo el ejemplo de humildad de Juan el Bautista, quien “no trata de aparentar algo que les agradaría escuchar a los demás, ni ser aceptado, por los poderosos que le preguntan" ¿quién era él? Juan el Bautista sabía que él era un misterio profético irrepetible, creado a imagen de Dios, y que su misión era "ser testigo de la Luz”, del ungido de Dios: "el cual anunciaría la buena nueva de la salvación a los pobres, curaría a los de corazón quebrantado, y perdonaría a los cautivos...por el pecado". Juan el Bautista no se atribuyó una identidad que no le pertenecía, porque Juan el Bautista giraba alrededor de aquel "que él no ara digno de desatarle la correa de sus sandalias; el Señor".

Que el ejemplo de Juan el Bautista nos ayude " a enderezar nuestro camino”, para que nuestro corazón sea conquistado por la palabra eterna de Dios.

La Sagrada Comunión también nos mueva el corazón para escuchar la voz del hermano que clama en el desierto de su soledad, y ser la voz que da consuelo, voz en este Adviento que da esperanza y alegría cristiana; sobre todo en la práctica de la humildad, y de la caridad.