Reflexiones - 26 de Noviembre de 2017

"Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron" Mt. 25,40

Hoy fiesta de Cristo Rey, finaliza el año litúrgico del ciclo A, y comienza el próximo domingo el ciclo B, con el primer domingo de Adviento.

El profeta Ezequiel nos presenta el símbolo del buen Pastor , Yavé nuestro Dios, que vela, por sus ovejas: "las buscará, las curará de sus heridas, y las cuidará y las apacentará con justicia " . Es la imagen del Dios compasivo y misericordioso que se preocupa por todos sus hijos, a pesar de nuestros pecados.

El Evangelio nos narra la venida del Señor, por segunda vez con sus ángeles: "y reunirá a todas las naciones", esto se refiere a la resurrección de todos, judíos y gentiles, y el juicio será sobre las obras de misericordia corporales hacia los más débiles, los hambrientos, los sedientos de justicia, el pobre. Quisiera recordártelas, al finalizar el año litúrgico , las siete obras de misericordia corporales.

Visitar al enfermo. Dar de comer al hambriento, que por cierto en nuestro downtown, de Miami, hay bastantes. Dar de beber al sediento que pide justicia. Acoger al extranjero. Vestir al desnudo, devolviéndole la vestidura de su dignidad. Redimir al cautivo, de las cárceles y las cadenas del alma. Enterrar a los muertos, y preocuparnos por los pobres que a veces no tienen a nadie que los ayude n económicamente, y espiritualmente a enfrentar la muerte de un ser querido, y eso sucede, en nuestra ciudad

En este domingo, al final del Año litúrgico, el Cristo, Juez Supremo de la verdad, nos invita como Iglesia, “ a que abramos los ojos". Dice el Papa Francisco en su Exhortación Evangelio Gaudio. "Que nos convirtamos en una Iglesia misionera, que acoge", y dadas las características sociales de esta ciudad, "a las ovejas heridas y alejadas del rebaño".

Nos repite el Papa Francisco: "Los ministros de la Iglesia tienen que oler a ovejas", pero también los grupos laicales y agentes pastorales, religiosos y religiosas, "tenemos que salir de los balcones, de nuestras torres", para reconocer al Cristo del amor: "en aquellos más insignificantes”. A veces encontramos jóvenes familias cristianas en crisis, y no saben a dónde acudir, se necesita más información y consejeros familiares católicos , que estén disponibles en nuestras parroquias, para acoger y escuchar, a muchas familias con dificultades .

Oremos a Cristo, Rey y Señor, que nos dé el discernimiento espiritual de "estar radicalmente disponibles ", para trabajar como Iglesia misionera, siendo instrumentos de su reino de justicia y misericordia .  Amen.