Reflexiones - 12 de Noviembre de 2017

"Estén pues, preparados, porque no saben el día ni la hora". Mt. 25,13

El Señor en el Evangelio nos habla "de estar preparados", sin embargo, en el mundo en que vivimos, a veces las cosas se hacen improvisadas, no estamos preparados, los adelantos tecnológicos hacen que muchas personas se crean "dueño de su destino", viviendo dormidos sin cuestionarse las consecuencias de sus decisiones.

Hoy en el Evangelio de las Vírgenes prudentes y descuidadas, encontramos en las últimas , poca previsión a la hora de tomar decisiones importantes en su vida.

Las vírgenes descuidadas no fueron "prudentes" como dice el Evangelio, " y no llevaron aceite suficiente para la tardanza del esposo".

¿ Qué significa ser prudente? Prudente en los caminos de Dios, significa darle a Él , el primer lugar en mis pensamientos (ese es el aceite), como dice el libro de la Sab. 6, 14: "para que me ayude a que mis "impulsos" estén gobernados por una conciencia recta", donde el Señor, tiene que ser la prioridad de mi vida, en la espera de su visita, recuerda: "no sabemos ni el día ni la hora, para salir a su encuentro". El Señor tiene muchas formas de visitarnos, a veces puede ser una decisión vocacional, a la vida religiosa, sacerdotal, matrimonial, otros casos pueden ser el dolor, o simples decisiones de trabajo, o la crisis existencial, cuando no se ve claro la visita del Señor, y se "alarga la espera", eso lo vivieron muchos santos en su vida espiritual, "la noche oscura," y en ese momento la gran tentación, es llenarnos de "proyectos vacíos", los cuales no pueden llenar la espera del Señor .

Tenemos que aprender de las Vírgenes prudentes, ellas nos enseñan que la virtud de la prudencia, se obtienen a través de la oración al Espíritu Santo, (Espíritu de fortaleza) para que cuando lleguen las grandes tribulaciones espirituales, nos den el discernimiento para estar "despiertos ”, preparados, alertas , para actuar con prudencia de a cuerdo a la voluntad de Dios. Si mi decisión es voluntad de Dios mi conciencia estará tranquila, y tendré paz para la espera larga o corta de mi Señor, como dice el Papa Francisco: "ayudados con la oración, y con los Sacramentos, estén vigilantes no dormidos, un cristiano dormido es triste, no es feliz, estén contentos con la alegría de Jesús ”, para entrar en el banquete de boda:

Oremos también a la Reina de las Vírgenes , nuestra Santísima Madre María, a través del Santísimo Rosario, y pidamos la gracia de la prudencia para vivir siempre "con las lámparas encendidas de buenas obras de amor y de esperanza cristiana.