Reflexiones - October 2, 2016

Dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". Lc. 17:5

Alguien me decía hace años. "En mi experiencia tener fe es escuchar la voz de Dios".

Hay muchas voces que escucha el ser humano, Dios tiene su modo de hablar, pero el mundo tiene el suyo. Hoy el evangelio nos invita a discernir para escuchar la voz de Dios entre otras voces, que tratan de insensibilizar nuestros sentidos.

Se me ocurre que las voces del mundo pueden ser la violencia, la superficialidad, la soberbia...También están las voces de nuestras inclinaciones, que significan falta de consistencia entre lo que decimos que creemos y lo que somos, adoptando a veces una falsa escala de valores para aparentar ser "correctos" ante los desvalores éticos y morales de la sociedad.

El evangelio es una exhortación a poner nuestra fe en el Señor nuestro Salvador, él nos habla las 24 horas del día, pero, ¿yo escucho su voz para que me ayude a desconectarme de los falsos valores? Jesús es el antídoto contra el miedo, y nos fortalece para dar testimonio de la fe. El papa Francisco nos lo recuerda: "Hay cristianos que están dando testimonio de su fe, en diferentes países, hasta con su vida.

Existen más cristianos perseguidos hoy por su fe cristiana, que en los primeros siglos".

¿Cuáles son las características de la fe? Yo siento que toda experiencia de fe, exige amor y confianza.

Dice el Catecismo de la Iglesia en el numeral 153-165 (La respuesta del hombre a Dios).

"La fe don gratuito de Dios, accesible a cuantos la piden humildemente, (señor auméntanos la fe), es la virtud sobrenatural necesaria para salvarse. El acto de fe es un acto humano, es decir un acto de la inteligencia del hombre, el cual, bajo el impulso de la voluntad movido por Dios, asiente libremente a la verdad divina. Además, la fe es cierta porque se fundamenta sobre la palabra de Dios; “actúa por medio de la caridad". Gal.5,6 y está en continuo crecimiento, gracias a la escucha de la Palabra de Dios y a la oración. Ella nos hace pregustar desde ahora el gozo del cielo".

Al recibir el Cuerpo de Cristo en la Misa dominical invoca al Señor diciendo: Auméntame la fe para salir de mis "yoismos", y descubrirte en todas las cosas. Recuerda: " No hay personas ni acontecimiento donde no pueda ser escuchada y contemplada su presencia Salvadora". Amen.