Reflexiones - September 4, 2016

...el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Lc. 14, 26

Hace unos días me encontré un automóvil que tenía un letrero que decía: "Pare de sufrir”. A la semana siguiente estaba en una librería de la ciudad y había varias personas hojeando un libro que más o menos decía: Lo mejor está por venir...". En este ambiente "positivista" en que se glorifica el "ego" de las personas, yo pensaba, estos mensajes que transmiten estos "gurús" del triunfo, y de pasarla bien, ¿es real? o ¿por el contrario es más bien el mundo irreal de los parques de diversiones y de la fantasía?; que no es malo, para los niños, pero no es real, para un cristiano de fe adulta.

Hay dos propuestas de Jesús en el Evangelio de hoy: seguirlo y cargar la cruz. Yo siento que, para seguirlo a Él, muchos quieren usar la lógica. Hermano-a la lógica en el seguimiento del Señor a veces no funciona. Yo me pregunto. ¿Qué lógica tiene para algunos que una madre cristiana se sacrifique ella sola por su hijo minusválido toda su vida? O ¿que una joven deje una carrera con grandes beneficios económicos, para servir como religiosa a los pobres y marginados? ¿Sabes porque lo hacen? Porque el centro de su vida es Cristo, como dice una canción, tomada de una carta de Pablo: "Para mí la vida es Cristo”, entonces si tiene sentido seguirlo a él y cargar la cruz. A veces le damos mucha importancia "al sentir y la extroversión", sin embargo, si no hay amor en el seguimiento y entrega no se puede seguir al Señor. Recuerda: según el lugar que el Señor ocupe en tu vida, así será tu entrega en el hogar y en la comunidad.

En la vida de los santos encontramos tres soportes espirituales que les ayudaron a integrar a Cristo en su vida, y llevar la cruz de cada día, la Fe, la Esperanza, y la Caridad.

En la vida de la madre Teresa de Calcuta hubo momentos en que no sentía esa profunda intimidad espiritual con el Señor, sin embargo, nunca dejo de orar a Jesús, el centro de su vida, fortaleciendo su Fe, su Esperanza, y la Caridad para vivir una vida heroica, "cargando la cruz de los pobres, enfermos, y marginados de la sociedad en que le tocó vivir. La madre Teresa nos dejó sus huellas de caridad en este mundo, porque para ella: "La vida era Cristo.". Quizás tu y yo podríamos preguntarnos: ¿Que huellas dejamos en nuestra vida diaria?, sería muy triste que algunos digan: "por aquí no pasó nadie".

Nuestra prioridad es Cristo, y el ejemplo lo tenemos en la Virgen María.

Este 8 de septiembre celebramos la fiesta de Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre Patrona de Cuba. Cuando el Ángel le anuncia que será la madre del Hijo de Dios, ella no puso condiciones solo dijo: "Aquí está la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra". Ella nos dio un ejemplo de servir viviendo la Fe, la Esperanza, y la Caridad, junto a su Hijo hasta la Cruz redentora. Pidamos a María la madre de Cristo, por la Iglesia, por la salvación de nuestras familias y sobre todo fortaleza para llevar la cruz de cada día con alegría. " se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador". Lc.1,47