Reflexiones - August 7, 2016

"Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea". Lc.12,15

Hace días veía un letrero que decía: "Ama a las personas y usa las cosas".

En el Evangelio de esta semana el Señor nos exhorta a través de su parábola a saber usar los bienes materiales con equilibrio cristiano.

Es bueno reflexionar que cuando Dios hizo el mundo "vio que todo era muy bueno". Hemos sido llamados a usar y disfrutar de todo lo creado, pero hemos recibido una advertencia "nunca podemos dejar que las cosas se adueñen de nuestro corazón". Dice Pablo en la segunda lectura. "Rechazad las pasiones desordenadas...las avaricias. " Col. 3, 5.

Todos queremos ser felices, pero las lecturas de hoy nos invitan a que usemos las cosas, “el tanto y el cuanto me ayuden para mi Salvación. Recuerda, El mundo es para mí no yo para el mundo. El Señor nos invita a tener un equilibrio muy delicado, en el uso de los bienes materiales, porque se puede romper muy fácilmente, y podemos perder la perspectiva cristiana de lo que es más importante en nuestra vida.

"La raíz de todos los males es el amor al dinero" 1 Tim. 6, 10. ¡Atención!, no dice: "el dinero, es la raíz de todos los males", sino. "el amor al dinero". "Porque donde está tu tesoro ahí está tu corazón" Mt. 6,21.

A veces nos dejamos deslumbrar por un mundo irreal, y confundimos "el pokemon go" con la realidad, y nos dejamos seducir, por un estilo de vida que promete una vida fácil "sin asumir responsabilidades". Todos los días encontramos los fraudes al Medicare, los negocios de casas con drogas, "la vida loca" como dice un cantante... que nos llevan a decisiones equivocadas, producto del pecado, y que traen mucho dolor a las personas y sus familias.

También el pecado de la avaricia nos puede llevar al error de creernos dueño y señor de nuestra vida, sin darnos cuenta que nuestra vida es muy limitada y que al final el Señor nos va a pedir cuentas, de los talentos y del tiempo que nos regaló, en esta tierra. Decía el Papa Francisco: "Aunque lleves un camión de mudanza lleno de "cosas" detrás de tu carro fúnebre, no te lo puedes llevar “. A la otra vida solamente te llevas las buenas obras.

Pidamos al Señor en la Eucaristía, que nos abra los ojos para descubrir dónde está la verdadera felicidad, que es amar a las personas practicando la justicia, y hacer buen uso de las cosas, para la gloria de Dios, y bien de nuestra alma.