Reflexiones - July 10, 2016

¿Y quién es mi prójimo? LC. 10-29

Hoy el evangelio nos presenta la Parábola del Buen Samaritano. Me gustaría reflexionar contigo brevemente sobre, que es una Parábola.

El contexto de la Parábola es Jesús hablando y enseñando a la gente, no son enigmas complicados sino historias tomadas de la vida corriente, del campo, de la pesca, de la vida, que fascinaban a la gente sencilla, porque lo entendían en su cotidianidad, pero también a los escribas y fariseos les hacía pensar para que aceptaran el Reino de Dios.

Hay tres formas de clasificar las parábolas de Jesús: Las Parábolas del Reino, Las Parábolas de la Misericordia, ej. el Buen Samaritano, Las parábolas de la urgencia y la reprobación.

Un ejemplo de la Parábola del Reino, es el Sembrador, la semilla, que crece, que me plantea cambios, alegría esperanza, Salvación Otro ejemplo de la Parábolas de la Misericordia (importante en el año de la misericordia) es la del Buen Samaritano. Por último, la Parábola de la Urgencia y la reprobación. Es una síntesis de las anteriores, para conocer quien es Dios y seguir a Jesús, y su estilo de vida. La parábola me cuestiona, y ¿ahora que voy hacer? resolución, cambios de vida, en el tesoro escondido...

Ahora quisiera detenerme en la Parábola del Buen Samaritano, que es el texto de hoy. Todas estas parábolas me invitan a cambiar de valores, y sobre ml actitud ante la vida. Y cuando yo cambio eso se refleja en mi relación con el PROJIMO. Hay una pregunta del maestro de la ley. ¿Qué tengo que hacer para ganar la vida eterna? ¿Y quién es mi prójimo? Jesús propones tres personajes, el sacerdote, el levita y el samaritano.

El sacerdote y el levita eran hombres religiosos, no eran personas malas, al contrario, cumplían la ley, estaban preocupados por la liturgia del templo, pero no tenían compasión. la respuesta de cómo ganar la vida eterna la tiene el Samaritano, el enemigo de la nación de Israel, y apóstata de la religión. En esta Parábola el Samaritano no preguntó quién era el herido, de que grupo étnico pertenecía, ni en qué partido político, o grupo social o económico estaba, solamente practico la misericordia. Él quiere vivir en el Reino de Dios.

Cuando leo este ejemplo del Samaritano, no sé porque me viene a la memoria, gestos de compasión y de caridad, de personas que quizás tenían una fe muy sencilla, pero que grababan en su corazón el ejemplo de una madre o de una abuela que le enseñaron a dar lo poco que tenían, un plato de comida, una sonrisa, una palabra de aliento al enfermo, quizás conociendo solamente un mandamiento, "Ama al Señor con todo tu corazón con toda tu alma con todo tu espíritu, y al PROJIMO COMO A TI MISMO".

Hoy al recibir el cuerpo de Cristo pídele al Señor, que te haga prójimo con el que sufre, ese es tu prójimo ese es el que te ayuda con la gracia de Cristo, a ganar la vida eterna.