Reflexiones - June 5, 2016

...sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. . Al verla El Señor, le dio lastima y le dijo: - No llores...Se acercó al ataúd y dijo: ¡levántate!

El muerto se incorpora y empezó a hablar, y Jesús se lo entrego a su madre. Lc.7, 12-15

En el evangelio de esta semana Jesús se conmueve ante el sufrimiento de una madre. En la primera lectura encontramos al profeta Elías que se encuentra ante el dolor de una viuda que pierde a su hijo. En ambas situaciones el amor comprometido hacia el que sufre se convierte en acción de gracias al Dios compasivo, "te daré gracias Señor Dios mío por siempre" Salm.30,13

Sin embargo, más que el milagro como signo de la presencia de Dios transformadora entre nosotros, quisiera destacar la compasión la empatía de Jesús por la viuda, al verla el Señor tuvo compasión de ella y le dijo No llores.

"El corazón de Jesús manantial de misericordia" se metió en la piel de aquella pobre mujer. Jesús al igual que el profeta Elías sabían, que la situación de aquellas pobres mujeres, solas en una sociedad patriarcal era terrible.

La gran enseñanza que nos da el Señor es que no solo hay que ver y compadecer con "palabras de consuelo”, sino que también hay que salir y meterse en el "pellejo" del que sufre y actuar. "Mujer no llores", y después actuó con poder: "Joven levantate".Lc,7, 13-14

Quizás alguno piense " yo no tengo ese poder". Pero el Señor nos da a través de la gracia del bautismo, la compasión cristiana para acercarnos al dolor de muchas madres que sufren en la periferia de nuestra sociedad, madres que han perdido a sus hijos por la droga, por el desenfreno grupal, en ambientes donde no se piensa, y sufre la familia, el padre y la madre, y sufren los hijos víctimas de la violencia en las calles y en las escuelas...

Hoy el Señor vivo y resucitado, que venció la muerte y el pecado, nos invita a ser mensajeros de la vida y de la esperanza, frente a la cultura de la muerte del no-nacido, y de la eutanasia del anciano desamparado, somos llamados a llevar vida y esperanza, educando a nuestros jóvenes con valores cristianos, que se reflejan en nuestros valores éticos, y en tomar decisiones para el beneficio de la estabilidad de nuestra familia y de nuestra sociedad.