Reflexiones - May 8, 2016

Después salió con ellos …levantando las manos, los bendijo, y elevándose al cielo, ellos después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían en el templo, alabando a Dios. Lc. 24, 50-53

Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión del Señor. Después de preparar su Iglesia durante cuarenta días, Jesús envía a sus discípulos a llevar la buena noticia de la salvación, y dar testimonio de que El murió por nuestros pecados, y resucito.

Nuestro Salvador "con manos heridas con ojos de carne, con corazón de carne ", está a la derecha del Padre como dice el Credo intercediendo por nosotros, y les pide a sus apóstoles "que esperen la venida del Espíritu Santo."

También en esta experiencia espiritual que vivieron los discípulos, en la Ascensión del Señor, sería bueno reflexionar que "después de adorarlo llenos de gozo, permanecían en el templo alabando a Dios".

Que bien lo presenta el Evangelio cuando nos dice que " la adoración" no se limitó a este momento de la

Ascensión, sino que la intención y su estado de animo de adorar los llevo adorar al Señor a través de la "alabanza en el templo". Es una formidable arma puesta a nuestra disposición por los discípulos en el combate espiritual. Es poner nuestro orgullo, mi pecado, mis planes de rodilla ante el Señor que está a la diestra del Padre". Los apóstoles junto a María, se prepararon adorando en oración, para la venida del Espíritu Santo, para la primera evangelización: " los que aceptaron su palabra fueron bautizados...se les unieron ...unas tres mil personas" Hechos 2. 41

Aprovecho esta oportunidad para invitar en este día de las Madres a nuestras queridas madres a enseñar a sus hijos adorar al Señor. Ustedes son las auxiliares de Dios, esa es su primera evangelización.

" Un mundo sin madres que adoren al Señor vivo y resucitado es un mundo de huérfanos".

Quisiera invitar a las madres en la santa misa, en el, momento del Gloria cuando decimos: "te adoramos y te damos gracias”, agradecer por su maternidad, por sus hijos, su familia. En la Sagrada Eucaristía adoramos al Hijo de Dios, que está a la derecha del Padre, y le damos gracias por todas las madres, vivas y difuntas, y en especial por la Reina del cielo, la Virgen Santísima en este mes de mayo.