Reflexiones - May 15, 2016

"Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don en tus dones esplendidos; luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo..." (Secuencia del Espíritu Santo).

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés, cincuenta días desde la Resurrección del Señor, su Ascensión a la casa del Padre, y la venida del Espíritu Santo sobre la comunidad de los apóstoles, con la encomienda dada por Jesús, "de anunciar la buena nueva de la salvación, y de perdonar los pecados", Jn. 20, 23, (el sacramento de la Confesión).

Hay algo que me gustaría destacar en este día de Pentecostés, y es que el Espíritu Santo se manifiesta en "el grupo de los discípulos que estaban reunidos en una casa, por miedo a los judíos", Jn. 20, 19. Esa era su comunidad. Porque es desde la comunidad de creyentes que se empieza a dar forma al proyecto de Jesús, de fundar su Iglesia, como signo de Salvación para toda la humanidad.

Otra manifestación del Espíritu Santo la encontramos en la secuencia de Pentecostés: "Padre amoroso del pobre, don en tus dones esplendidos".

"Los dones esplendidos" se derraman en los pobres, que son los humildes, "los sencillos de corazón, porque ellos verán a Dios", Mt.5, 8, son los que dejan actuar la gracia del Espíritu en su intelecto para expresar una sabiduría sobrenatural capaz de entender y manifestar los misterios divinos aun en otras lenguas. Y expresar y engendrar en los que los escuchan amor sobrenatural, dolor por los pecados, compasión por los que sufren, gozo espiritual, paz interior, o fortaleza.

Estos dones fueron unas grandes herramientas para la primitiva comunidad, y también para nosotros en la nueva evangelización, solamente tenemos que abrirle como Confirmados nuestro corazón al Espíritu Santo, con Fe, Esperanza y Caridad.

Pidamos al Espíritu Santo que reconozcamos la, presencia viva de Cristo en la Eucaristía, y que tengamos una profunda vida espiritual, alimentada con la oración mental, amor por la lectura de la palabra de Dios, fortaleza para vivir los valores del Evangelio, amor a la Virgen María y en este mes de mayo con el rezo del santo rosario en familia, o en comunidad. Aprender también a sentir con la Iglesia, dando testimonio de nuestra fe, defendiendo los valores cristianos, y las enseñanzas del Papa Francisco. Ese es nuestro Pentecostés, "y la fuente de nuestro mayor consuelo".