Reflexiones - March 13, 2016

"Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más". Jn. 8, 11

Hace pocos días leía la conversión de una exprostituta, que narraba como desde pequeña ella vio cómo su madre era abusada por sus amigos, y en ese ambiente vivió, y fue también abusada. Un día desesperada deseo la muerte y caminando bajo la nieve, vio una capilla, sintió un impulso, y entro, y se sentó, y en el banco, alguien había dejado una oración que al final decía: "tú eres importante para mí, no peques más, tu amigo Jesús.". ¡Allí comenzó a llorar por casi una hora, había encontrado alguien que le decía que era importante! Había encontrado alguien que no la miraba como un objeto de placer. Había encontrado alguien que no la rechazaba, Ese era Jesús su Salvador. Esta joven cuenta en su testimonio, que pidió hablar con un sacerdote, se confesó, y empezó una nueva vida. Hoy ella mantiene un ministerio que ayuda exprostitutas, dándoles ayuda y esperanza, y educándolas para un nuevo empleo.

En el evangelio de hoy encontramos a Jesús que le presentan una mujer adúltera.

La ley de Moisés decía que había que apedrearla, hoy sabemos que en muchos países musulmanes fundamentalistas del Medio Oriente también se estila esta brutal medida, hacia la mujer. En el caso de Jesús era una trampa porque si decía ejecútenla donde estaba su compasión. Sin embargo, Jesús se brinca la ley, y les recuerda: " que el amor y la compasión que es la ley de Dios, tiene sus razones, que las leyes humanas no conocen”, sobre todo cuando está en juego la salvación de un ser humano. En tiempo de Jesús llamaban impuros a más de 60 clases de personas, enfermos, leprosos, prostitutas, ciegos de nacimiento …, recuerden la pregunta de los discípulos sobre el ciego de nacimiento. ¿Quién peco este o sus padres? Jn. 9, 2

También Jesús en este Evangelio prohíbe emitir juicios sobre los demás: "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Nos gusta tirar piedras (juzgar a los demás). Sin embargo, el Señor nos dice: "no juzguéis y no serán juzgados". Lc.6,37 A veces se nos olvida que hemos sido adúlteros cuando nos hemos ido detrás de otros dioses, el placer, el poder…, y hemos abandonado al Dios vivo y verdadero.

A pocos días de la Semana Santa, hagamos una buena confesión de todo aquello que nos deshumaniza, de todo lo que nos hace vivir descalificando a los demás. Pidamos al Señor que nos de su gracia para tener los mismos sentimientos que él tuvo. Aprendamos a sufrir con El, como consecuencia de nuestro compromiso con la voluntad y la misericordia de Dios, entre “los marginados” de nuestra sociedad. Aprendamos d Jesús. "Lo dio todo y no pidió nada".

Aquí te dejo con una frase de san Juan de la Cruz: "al final de nuestra vida seremos juzgados en el amor". (tomado de Misericordia Vultus, no. 15)