Reflexiones - December 11, 2016

"Díganle a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia
el Evangelio" Mt. 11, 4--5

Hace pocos días re-leyendo la biografía de Sta. Teresa de Calcuta me encontré con una anécdota que deseo compartir con ustedes.
Dicen que un hombre escucho una conferencia de Sta. Teresa en las Naciones Unidas y al final de la conferencia le dijo: Hermana yo no creo en Dios. Soy ateo. "Pero le aseguro que si Dios existe debe ser muy parecido a usted".

En este tercer domingo de Adviento, el Evangelio nos presenta a Juan Bautista en la cárcel, él se siente solo, y sus expectativas crecen ante Jesús. Juan había predicado sobre el juicio de Dios y la promesa de salvación del mismo Dios. Tanto la advertencia como la promesa son condicionales. Depende de la libre respuesta del pueblo de Israel. Si Israel no cambia las consecuencias serán terribles; pero, si cambia habrá abundancia de bendiciones. En una palabra, su mensaje es una llamada a la conversión a los pecadores, a las prostitutas, a los recaudadores de impuestos, a los soldados igual que a los escribas y fariseos. Por eso el predica un bautismo de arrepentimiento individual y personal: confesaban sus pecados y el los bautizaba en el Jordán. Mc. 1,5.. Juan apelaba a lo que nosotros llamaríamos hoy "a una moral social": El que tenga dos túnicas que las reparta con el que no tiene...

¿Qué le responderíamos los que tenemos más de dos túnicas...? Y a los recaudadores de impuestos les dijo: No exijan más de lo establecido... Y a los soldados les dijo: "No hagan extorsión a nadie, ni violencia, confórmense con su paga... “. Lc. 3, 11.

El evangelio también nos narra las expectativas lógicas de Juan. "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? La respuesta de Jesús fue: díganle a Juan lo que están viendo. "Los ciegos ven...los sordos oyen. los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Salvación".

El mensaje de Jesús es contundente. "Descubre a través de mi compasión, el rostro de mi Padre Dios.

En este tercer domingo de Adviento la Iglesia nos invita a mostrar como bautizados, e hijos del Dios Trino, el rostro de su misericordia, y para que los que no crean puedan reconocerlo en nuestros actos de misericordia, como el ejemplo de Sta. Teresa de Calcuta. Recuerda muchas personas en este Adviento, en este ambiente de luces y compras, quizás el único evangelio que puedan leer es nuestra vida y las buenas obras.

Pidamos al Señor en la Eucaristía, la gracia de un cambio de vida, para transparentar en este Adviento con nuestras actitudes cotidianas, el amor y el servicio, a los más necesitados.