Reflexiones - January 1, 2017

María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Lc. 2, 19

Al comenzar un nuevo año, renovamos nuestra esperanza de un mundo mejor. Que bien lo declara la Iglesia cuando nos propone la celebración de Santa María Madre de Dios, en la Jornada de la paz.

Sin embargo, todos sabemos que muchos problemas que nos aquejaron el Ano que pasó seguirán latentes quizás de una forma diferente, este Ano, pero con la esperanza "que el Señor nos bendecirá y nos protegerá, y hará brillar su rostro sobre todos y nos concederá su paz”. Num 6, 24-26.

Como muy bien lo dice el Papa Francisco: ¡El Señor no oculta su rostro nunca! ¡El Señor tiene una paciencia con nosotros infinita! El Señor no promete cambios mágicos...Ama cambiar la realidad desde, dentro con paciencia y amor; pide entrar en nuestra vida con delicadeza, como la lluvia que empapa la tierra, para después dar frutos. El Señor siempre nos espera y nos mira con ternura. Cada mañana, al despertar, podemos decir:" Hoy al comenzar el Ano como cada día, el Señor hace resplandecer su rostro sobre mi "

Sigue diciendo el Papa Francisco: "Que el Señor te conceda la Paz" Num. 6, 26 La paz que Dios Padre desea sembrar en el mundo debe ser cultivada por nosotros...ser conquistada. Esto implica una autentica lucha, una lucha espiritual que tiene lugar en nuestro corazón. Porque no solo la guerra es enemiga de la paz sino también la "indiferencia", que hace pensar solo a sí mismos para crear barreras, sospechas, miedos, y cerrazones. Estas cosas son enemigas de la paz.

Acudamos a la Madre de Cristo, Madre de la esperanza y de la paz. El Rosario en familia nos ayuda a implorar la paz por un mundo que la busca a veces por caminos de odios y egoísmos, al margen del Plan de Dios.

Finaliza el Papa diciendo: Nos ayude la Reina de la Paz, la Madre de Dios, de quien hoy celebramos la solemnidad, ella "conservaba todas estas cosas en su corazón" Lc. 2,19. "Las esperanzas y las preocupaciones, la gratuidad y los problemas: todo eso que sucedía en la vida se transformaba, en el corazón de María, en Oración, diálogo con Dios. Y ella también lo hace así con nosotros: guarda las alegrías y desata los nudos de nuestra vida, llevándolos al Señor".
Reina de la paz ruega por nosotros.

Feliz Año Nuevo.