Reflexiones - December 4, 2016

Una voz clama en el desierto: "Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos". Mt. 3,3

En este Segundo Domingo de Adviento, la Iglesia nos presenta el llamado de Juan el Bautista a preparar los "corazones". Hay que preparar una digna morada al Señor. ¿Cómo lo vamos hacer? Señores hay que ablandar el corazón, tenemos que abrirnos a Dios y al prójimo. "Hay que transformar el corazón de piedra en corazón de carne”, para ver a Dios en el otro. En una palabra, hay que orar, y pedirle al Señor discernimiento para ordenar nuestros afectos desordenados, y ser más compasivos.

En este Evangelio Juan le dice, a los fariseos, y saduceos, y también para nosotros: "Hagan ver con obras su arrepentimiento y no se hagan ilusiones que tienen por padre a Abraham...Mt. 3, 9

Juan exige los frutos de las buenas obras... Hay que ser colaborador del Plan de Dios, "no ser un estorbo en el camino de la salvación de mi hermano".

El mensaje de Juan es claro practiquen obras de misericordia y no digan: "somos hijos de Abraham”, esto chocaba fuertemente con las tradiciones hebreas que tenían la creencia de que bastaba pertenecer al pueblo de Israel para salvarse, o ser hijo de Abraham para no tener que preocuparse. Sin embargo, Juan les hace ver que la pertenecía al pueblo escogido se demuestra con las buenas obras. Hoy el mensaje es el mismo para ti y para mí, no por ser católico desde pequeño, y ser familia de personas importantes en la Iglesia, me da la fe; eso no es malo, pero..., "hay que purificar nuestra fe", la
fe verdadera se demuestra con las buenas obras, como dice la segunda lectura de Pablo: "Acójanse los unos a los otros, como Cristo los acogió a ustedes para gloria de Dios'.

Finalizo con esta bella frase de Isaías sobre el nuevo orden instaurado por Jesús el Hijo de Dios. "Habitara el lobo con el cordero..." El mensaje para nuestra sociedad actual es: Aprendamos en nuestra cultura a ser incluyentes, "dejando la enfermedad de excluir y descalificar a las personas", por su raza, sus opiniones religiosas, o políticas. El fundamentalismo, la intolerancia y la arrogancia, nos dice el Papa Francisco: "no es cristiano, hay actitudes en nosotros que pueden ser humanas, pero no son cristianas”.

Pidamos al Señor en la Eucaristía la gracia de la humildad, para enderezar en este tiempo de Adviento lo que este torcido producto del pecado, y también que abra nuestro corazón, para dar esperanza y consuelo al hermano que sufre.