Reflexiones - November 6, 2016

Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para el todos viven". Lc. 20,38

El Evangelio de esta semana nos presenta algunos conceptos que se tenían en el Antiguo Testamento, antes de la venida de Cristo, sobre la realidad central del ser humano. ¿Que existe después de la muerte? En el contexto religioso del pueblo de Israel el hombre se veía como una unidad, de tal forma que es la misma persona la que padece la muerte y se corrompe, en el sepulcro. Este concepto se transforma a medida que la revelación del plan de Dios fue manifestada a través de su Palabra, por ej. el Salmo 23, "habitare en la casa del Señor por años sin término".... Este Salmo nos invita a confiar en el poder del Señor, más allá de la muerte. Posteriormente antes de la venida de Cristo, encontramos al Profeta Daniel con palabra de consuelo sobre la resurrección diciendo: "vi al que venía entre las nubes ...y le fue dado el poder la gloria y el reino, y gente de todas las naciones le servían, su poder será siempre el mismo, y su reino jamás será destruido." Dan. 7, 13- 14.

También nos dice: "En ese momento aparecerá Miguel, el gran ángel protector...muchos de los que duermen en la tumba despertaran: unos para vivir eternamente y otros para la vergüenza y el horror eterno.” Dan. 12, 1.

En la segunda lectura de este domingo encontramos en el libro de los Macabeos estas palabras de consuelo: "...tu nos arrancas la vida presente pero el Rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por ser fieles a su ley". 2 Mac. 7, 9.

En el contexto en que vivió Jesús, había dos grupos que pensaban diferentes. Los saduceos que negaban la resurrección de los muertos, y los fariseos que creían en la resurrección. Jesús les aclara diciendo: "Dios no es Dios de muertos, sino de vivos y todos viven para él". Jesús conoce los misterios de Dios, por eso nos llena de luz y de verdad. "Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien se lo quiera revelar." Mt. 11,27.

Jesús con su resurrección nos enseñó que la muerte "no es el final del camino, sino el principio de una nueva vida". Nos recuerda que por el Bautismo hemos nacido a una nueva vida: "Hay que nacer de nuevo, del agua y del Espíritu Santo"... La resurrección es la manifestación de nuestra nueva creación. "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva. Dios vive ahora entre los hombres". Apoc. 21, 1; 3. "dichosos los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida, y poder entrar por las puertas de la ciudad." Apoca. 22, 14.

Cuando recibas la comunión dale gracias al Señor por la esperanza de saber que él nos espera intercediendo por nosotros para compartir la felicidad eterna, de la vida de Dios, recuerda: "Dios no es un Dios de muerto sino de vivos, pues para el todos viven".